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Buscando a Cervantes

lunes 31 de marzo de 2014, 08:08h

El Ayuntamiento ha metido la cabeza en el que puede convertirse en uno de los proyectos más importantes de la historia de la ciudad: la búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes. El mejor escritor en lengua española de todos los tiempos, de fama y reconociiento internacional , y cuya obra principal, "Don Quijote de la Mancha", cuenta con calles dedicadas a sus personajes en puntos tan lejanos como la ciudad china de Shanghai, parece que podría estar enterrado bajo el suelo de la iglesia del convento de las Trinitarias, desde hace casi 400 años, sin que hasta la fecha ninguna institución oficial, nacional, regional o local hubiera iniciado una búsqueda seria y documentada de los restos.

Como casi siempre, es la firme voluntad de una persona la que inicia el proceso. En este caso, la de un historiador, Fernando de Prado, un auténtico erudito en la historia madrileña del Siglo de Oro, empeñado desde hace años en recuperar para la memoria histórica nada menos que la tumba del escritor español más universal. En el camino, se hace acompañar de los mejores en sus respectivos campos: el geofísico Luis Avial, que con su georradar lleva años desentrañando misterios bajo tierra; y el antropólogo forense Francisco Etxeberría, que con su equipo se ha ocupado de casos como el estudio de los restos de Salvador Allende o el informe pericial sobre lo que quedaba de los hijos de José Bretón, en Córdoba.

Todos los documentos parecen indicar que Cervantes acabó sus días en la iglesia de las Trinitarias. Y que de allí nadie lo movió. Serían muy pocos, apenas una decena, los cadáveres que podrían acompañar bajo ese mismo suelo al ilustre escritor. Y muy pocos de ellos serían varones; y sólo uno, él mismo, tendría las inconfundibles marcas de la herida en su brazo izquierdo y el arcabuzazo recibido en el pecho. Como suelen decir los forenses, los huesos hablan, aunque hayan pasado 400 años.

El concejal de Las Artes, Pedro Corral, ha tenido el acierto de sumarse a esta iniciativa, que ya cuenta con el permiso del Gobierno regional -necesario por el grado de protección de la iglesia-. Si se consiguieran localizar, sería un logro extraordinario, no sólo a nivel histórico, sino también desde el punto de vista turístico y hasta económico: la tumba de Shakespeare en su pueblo de Stratford-upon-Avon es un rio de visitantes. Del peso que tendría este hallazgo da prueba el interés que la noticia ha despertado en todo el mundo, reflejándose en la prensa de lugares tan alejados como Estados Unidos de América, México, Polonia o Irlanda. Ojalá estemos a las puertas de celebrar el 400 aniversario de la muerte de Cervantes con su tumba rescatada de un olvido insultante.

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