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Al cuidado de la mente

Al cuidado de la mente

Madridiario visita el Hospital Psiquiátrico Doctor Rodríguez Lafora, antes Alonso Vega.

viernes 26 de octubre de 2007, 00:00h
Las enfermedades mentales que alteran el comportamiento y el razonamiento de las personas, son bastante más habituales de lo que se cree. El 2 por ciento de los madrileños puede sufrir trastornos de personalidad mientras que el 1 por ciento padece esquizofrenia. Madridiario ha visitado el Hospital Psiquiátrico Doctor Rodríguez Lafora, antes Alonso Vega, para conocer estas enfermedades más a fondo.

El Hospital fue inaugurado en el año 1969 y pasó a depender de la Diputación Provincial de Madrid con el nombre de Alonso Vega, en recuerdo del que había sido ministro de Gobernación durante la dictadura franquista. Con la transición, pasó a denominarse Hospital Psiquiátrico de Madrid hasta el 3 de julio de 2003 fecha en que adoptó la denominación actual de Hospital Doctor Rodríguez Lafora, con la que se rinde homenaje a Gonzalo Rodríguez Lafora (1886-1971) uno de los grandes científicos y clínicos del ámbito de la neuropsiquiatría española del siglo XX.

El Hospital Dr. Rodríguez Lafora, dependiente de la Comunidad de Madrid, ha seguido en los últimos años un proceso de transformación en consonancia con el desarrollo del actual modelo de atención a la salud mental. Así ha evolucionado hacia un Centro Psiquiátrico Polivalente, con una capacidad para 450 pacientes, repartidos entre diversas unidades.


A pesar de contar con 643 empleados entre directivos, personal sanitario, trabajadores sociales y personal no sanitario, un centro como éste no da abasto ante la cantidad de enfermos mentales que requieren atención. Se calcula que dos de cada cien madrileños pueden sufrir trastornos de la personalidad, una patología psíquica que surge cuando el enfermo tiene un carácter que le hace sufrir y tener problemas de integración en el entorno.

Según el director gerente del Hospital, Guillermo Petersen Guitarte, los pacientes que padecen este trastorno “se caracterizan por una impulsividad excesiva, la persona pasa a la acción sin reflexionar”. Una de las reacciones más comunes, por ejemplo, ante una frustración en la vida cotidiana, como puede ser una ruptura de pareja, consiste en que el enfermo reacciona con un impulso suicida.

Pero ¿dónde está la línea divisoria entre lo normal y lo patológico? Muchas personas tienen inestabilidad en las relaciones de pareja y no por ello sufren de trastornos de la personalidad. Según el director del centro, depende sobre todo del grado de intensidad y frecuencia. El Hospital Rodríguez Lafora tiene previsto inaugurar la primera Unidad de Trastornos de la Personalidad de la Comunidad de Madrid a finales de noviembre y en ella se actuará con unidades grupales, de tipo psicoterapéutico y ocupacional, casi permanentemente.

Entre las patologías más frecuentes que se tratan, figura la psicosis. "Es una enfermedad grave por antonomasia en la que el paciente pierde el contacto con la realidad cuyos síntomas principales son dos: las alucinaciones y los delirios", explica Petersen. Dentro de las psicosis, el grupo más importante y conocido son las esquizofrenias, que afectan a un 1 por ciento de la población y exigen que los pacientes sigan un tratamiento a largo plazo que en ocasiones puede ser de por vida.  Otro tipo de psicosis es el de la enfermedad bipolar, caracterizada porque el paciente puede presentar síntomas de los dos polos de la afectividad: la depresión o la euforia.

Otra de las patologías tratadas en este hospital es el trastorno adictivo sobre todo para el tratamiento de adicciones a drogas como la heroína o la cocaína. Además, el tratamiento de la dependencia del alcohol también tiene bastante demanda, aunque en estas enfermedades la diferencia radica en que el ingreso debe ser voluntario ya que sería inútil forzar a una persona que no quiere dejar su hábito.

Tradicionalmente, en el mundo de la atención a la salud mental siempre ha habido, aunque con menor incidencia en los últimos años, unidades para pacientes de larga estancia, antes llamados crónicos. “Afortunadamente cada vez son menos necesarias porque han sido sustituidas por un modelo de atención que consiste en la rehabilitación psicosocial que permite que el paciente siga viviendo en la comunidad, con su familia o en una residencia” explica Petersen.

El proceso de readaptación de los pacientes puede ser diferente según los casos. María Ángeles, una mujer de 43 años que ha tenido 15 ingresos en hospitales psiquiátricos -14 de ellos en el Rodríguez Lafora- contó a Madridiario su experiencia. "A veces pierdo la noción de la realidad y empiezo a sentirme mal y, o me tienen que ingresar o hago alguna tontería como tomarme pastillas, pero cuando estoy en ese estado me encuentro tan mal que me da lo mismo lo que me pase”, afirma esta paciente.

Sobre las terapias grupales, María Ángeles reconoce que “me hicieron bastante bien porque decía lo que me inquietaba o me preocupaba, aunque en los primeros ingresos yo no creía que estaba enferma, sino que no me comprendía nadie”. Por suerte hace ya un año que no tiene que ingresar, aunque admite que su vida social es “limitada”, sobre todo en el aspecto laboral. Es sólo un caso pero, como María Ángeles, hay muchos enfermos que, gracias a las terapias, recuperan la capacidad necesaria para desarrollar una vida lo más digna posible.

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