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Leguina: "La autonomía fue un invento, pero beneficioso para Madrid"

viernes 29 de noviembre de 2013, 12:41h

Joaquín Leguina, ex presidente de la Comunidad de Madrid, y Pedro Montoliú, director de Madridiario, coincidieron este jueves en que la creación del estatuto de autonomía para Madrid fue un invento impulsado desde la esfera política sin un apoyo popular. A pesar de ello, para Leguina, el resultado ha sido beneficioso para todos los madrileños, Montoliú mantuvo que en estos 30 años no se han desarrollado políticas para cohesionar a una población mayoritariamente inmigrante. El debate, moderado por José María de la Riva, profesor honorario de la Universidad Autónoma, en La Casa Encendida, abrió el curso "Temas clave sobre el futuro de la región metropolitana", organizado por el grupo Trys Territorio Sostenible del departamento de Geografía de la UAM.

  • Leeguina y Montoliú escuchan a José María de la Riva

    Leeguina y Montoliú escuchan a José María de la Riva
    Irene Rengel

  • El debate se celebró en La Casa Encendida

    El debate se celebró en La Casa Encendida
    Irene Rengel

  • Joaqiín Leguina, durante el debate

    Joaqiín Leguina, durante el debate
    Irene Rengel

De la Riva presentó el  curso que a lo largo de cinco conferencias-debates intentará dar respuesta a la pregunta sobre cuál será el futuro de la Comunidad y moderó la primera sesión del curso que abordó el tema "Madrid, de provincia a Comunidad Autónoma". El director de Madridiario y cronista de la Villa, Pedro Montoliú señaló que desde 1833 en que fue incluido territorialmente en Castilla la Nueva, Madrid siempre estuvo unida a Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara hasta que en 1979 comenzó el proceso autonómico, momento en que Madrid se quedó sola ante la resistencia de las provincias vecinas a sumarse a una provincia que tenía, entonces, el 12 por ciento de la población española, el 25 por ciento del Producto Interior Bruto y una ciudad que era la sede del poder político.

Montoliú recordó que el acuerdo político en Madrid de crear una autonomía uniprovincial se tomó cuando el resto de las comunidades colindantes ya había decidido organizarse sin contar con Madrid. De hecho fue el antepenúltimo proyecto en ser aprobado por las Cortes.En 1981, dos años después de iniciado el proceso autonómico, los 87 miembros de la asamblea mixta -51 diputados provinciales, 32 diputados nacionales y 4 senadores elegidos por la circunscripción de Madrid- tardaron tan solo doce días en aprobar el proyecto. Una decisión de tanta importancia no contó, sin embargo, con el apoyo popular quizás por la falta de identificación con el territorio madrileño de una gran parte de la población, derivada de que en 1983 más de la mitad de los habitantes de Madrid había llegado en las décadas anteriores procedentes de otras provincias.

Por último el director de Madridiario lamentó que en estos 30 años no se hayan desarrollado políticas de cohesión, no se haya potenciado más entre los ciudadanos el conocimiento del territorio en el que viven y, por lo tanto, no se haya incrementado la vinculación de la población con la comunidad que habita, sin caer en nacionalismos o casticismos.

El que fuera primer presidente de la Comunidad reconoció que el estatuto fue un invento pero añadió que había beneficiado a los madrileños. "No se tardó mucho en debatir el proyecto de estatuto porque lo habíamos acordado una tarde en una cafetería de Gran Vía", reconoció. Sobre la falta de un sentimiento madrileñista, Leguina insistió en que los madrileños son personas abiertas que no miran de donde vienen sus vecinos.

Dificultades iniciales

"El arranque fue difícil, pero afortunadamente, y al contrario de lo que pasó en comunidades pluriprovinciales, en Madrid contábamos con la Diputación Provincial, cuyos funcionarios, muy preparados, se integraron en la Comunidad. Ello hizo que pudiéramos arrancar. Recuerdo que tras el triunfo del PSOE me senté en un despacho que era el que había ocupado el embajador del Japón y que había abandonado España después de que Franco rompiera las relaciones diplomáticas con aquel país a raíz del ataque japonés a Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial. La embajada, que estaba en la calle Miguel Ángel, pasó a ser sede de la Diputación Provincial y allí me senté yo. Hoy está la delegada del Gobierno".

Según relató Leguina, la otra baza que permitió el arranque de la Comunidad fue el apoyo que le dieron algunos ministros. "Por ejemplo, el ministro del Interior dijo que él no quería tener el edificio de la Dirección General de Seguridad y así pudimos tener una sede para Presidencia. También el de Obras Públicas nos pasó el Programa de Barrios en remodelación, que había puesto en marcha Garrigues, y que nos permitió hacer miles de viviendas para realojar a quienes vivían en chabolas. Y nos cedieron el Canal de Isabel II, una pieza importantísima para Madrid".

Sobre los problemas para poner en marcha planes regionales explicó que la Comunidad siempre ha encontrado reticencias en el Ayuntamiento de Madrid, como se puso de manifiesto cuando la Comunidad quiso crear el Consorcio Regional de Transportes y Madrid puso durante mucho tiempo trabas para incluir a la EMT. El presidente lamentó no haber acometido proyectos como los desarrollados por sus sucesores para ampliar el metro, pero reconoció que el "marcaje" que le hacía una parte de la prensa frenó muchas de los proyectos como la remodelación de la antigua DGS o la aplicación de un impuesto consistente en un 3 por ciento sobre la cuota líquida del IRPF que iba a ser destinado a inversiones municipales que se aprobó y hubo que retirar ante las protestas que levantó.

Leguina reconoció que, bajo su mandato, se intentó gestionar controlando la deuda. "Solo en el segundo mandato, la deuda aumentó porque tuvimos que aceptar determinadas peticiones derivadas de que no teníamos mayoría absoluta. Por ejemplo, la existencia de Telemadrid fue una exigencia del CDS. Cuando fui a pedir a Alfonso Guerra una televisión me dijo que me daba una radio pero no una cadena porque eso era una ruina. Finalmente, para evitar una moción, hubo televisión, pero la máxima que aplicamos fue dejar que los profesionales actuaran. Nunca llamé al director para darle ninguna indicación", afirmó el ex presidente. Cuando se le recordó que Gallardón no siguió los mismos criterios económicos, Leguina se limitó a decir: "No voy a criticar a mis sucesores. Supongo que aplicó esa máxima que dice: "Hágase lo que se deba y débase lo que se haga".

El curso continuará el 19 de diciembre con la conferencia "Paisajes de una región metropolitana: de Somosierra a La Sagra: el 30 de enero de 2014 se hablará de "El territorio madrileño, sin orden ni concierto"; el 27 de febrero, el debate será sobre "En busca de un lugar en la economía mundial para Madrid", y el 27 de marzo, se analizarán las "Propuestas innovadoras para el futuro de Madrid". Todas las conferencias son en La Casa Encendida a las 19 horas y el acceso es libre.

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