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La fuerza de la razón y de la unión de pacientes y sus familias

Por Jesús Sánchez Martos
jueves 10 de octubre de 2013, 16:32h

Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud Mental con el lema "No nos juzgues, descúbrenos", y he tenido la gran suerte de ser invitado por los Presidentes de las Asociaciones integradas en UMASAN (Unión Madrileña de Asociaciones Pro Salud Mental) a sus actos  conmemorativos en el emblemático entorno del Centro Cultural Casa del Reloj, en pleno distrito de Arganzuela. Y allí he tenido de nuevo la oportunidad de descubrir a las personas que padecen una enfermedad mental y a sus familias, y sobre todo he podido constatar el grave daño que entre todos, de un modo u otro, les hacemos al juzgarles.

Y me refiero a la importancia que tiene que entre todos, cada uno con su granito de arena, y desde luego desde los medios de  comunicación, podamos contribuir a terminar de una vez por todas con los falsos mitos que rodean a las enfermedades mentales y de forma especial a la estigmatización de la enfermedad y de las personas que las padecen.

Entre los falsos mitos a los que me refiero, creo que merece destacar por su gran importancia los siguientes:

"A mí no me afecta". Grave aseveración, porque según los últimos estudios de la OMS entre el 23 y el 25% de la población podremos desarrollar en cualquier momento una enfermedad mental.

"No hay esperanza para el enfermo". Una forma de pensar que no se ajusta a la lógica y a la evidencia científica, porque la salud mental junto a la oncología son las dos áreas donde más se investiga desde la nueva farmacología. Además, contamos una verdadera red de profesionales especializados en salud mental. Y ahora, contamos ya con profesionales de enfermería especializados en esta materia.

"Los esquizofrénicos tienen que estar encerrados de por vida en un hospital psiquiátrico". Nada más lejos de la realidad. Esto se hacía desgraciadamente hasta hace bien poco y ahora sabemos que lo mejor es socializar y rehabilitar a la persona diagnosticada de este enfermedad. Claro que si apoyamos, como no puede ser de otro modo, el tratamiento de las enfermedades mentales de forma ambulatoria, también tendremos que contar con los recursos suficientes, tanto desde el ámbito profesional, como del económico en cuanto a las ayudas necesarias a sus familias.

No podemos hacer nada por él o por ella". Aquí sí que conviene recordar, que "no hay mayor error que no hacer nada porque solo podamos hacer un poco". Claro que podemos hacer y mucho. Podríamos empezar a dejar de hablar de estos pacientes como "locos", "tarados", "chiflado", "mal de la cabeza"...  Y no hablar de esquizofrénico, depresivo o bipolar, sino de una persona diagnosticada de...

"Los enfermos mentales son violentos y muchas veces incluso asesinos". No es cierto en absoluto y es algo que ha demostrado en multitud de ocasiones la epidemiología y la evidencia científica. Estos estudios demuestran que las personas que no estamos diagnosticadas de una enfermedad mental, somos mucho más agresivos y violentas que las que padecen este tipo de alteraciones en su mente.

Y desde luego, un psicópata no es un enfermo mental, algo que desde luego necesitamos aclarar a todas luces. Pero claro, la propia Real Academia de la Lengua define "psicópata" como persona que padece una "psicopatía", palabra que a su vez define como "enfermedad mental". ¿Por qué? Si bien es cierto que la palabra "psicopatía" significa, desde la etimología, enfermedad de la mente (psico: mente y patía: enfermedad), actualmente todos sabemos que los psicópatas no tienen una pérdida de contacto con la realidad que les rodea, y tampoco experimentan los síntomas característicos de una "psicosis". Es decir, un psicópata no sufre alucinaciones, ni desorientación, ni siquiera un malestar subjetivo. Los psicópatas son plenamente racionales, son totalmente conscientes de lo que hacen, de que matan y además saben por qué lo hacen, y desde luego que sus actos no están provocados por una mente desequilibrada. ¡¡¡Gran diferencia!!!

¿No creen ustedes que entre todos podemos hacer algo más que silenciar, para enterrar estos falsos mitos y contribuir a que desaparezca la gran estigmatización que rodea a la enfermedad mental, al propio enfermo y a su familia?

Dr. Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud

Universidad Complutense de Madrid

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