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Exposición Libros
Exposición Libros

Libros inmortales, instrumentos esenciales

Libros que honran la condición humana

Por José Manuel Sánchez Ron
lunes 01 de julio de 2013, 11:14h

"¿Cuánto le deben nuestras raíces a los libros que hemos leído?" se preguntaba Primo Levi, el químico que se convirtió en escritor después de haber sobrevivido al infierno de los campos de concentración de la Alemania de Hitler. Y él mismo se contestaba: "Todo, mucho o nada; según en el ambiente en el que hayamos nacido, la temperatura de nuestra sangre, el laberinto que la suerte nos ha asignado". Son éstas palabras cargadas de sabiduría, que sirven bien para explicar uno de los fines de esta exposición, mostrar a todos, independientemente del ambiente en que hayan nacido, un conjunto de libros científicos selectos, obras sin las cuales no es posible entender no ya la historia de la ciencia, sino también la propia historia de la humanidad. Libros que honran a la condición humana.

Veintiséis son los libros que se presentan en la exposición 'Libros inmortales, instrumentos esenciales', comenzando por Hipócrates y terminando por el genetista Thomas Morgan, y pasando por obras únicas de luminarias como Euclides, Vesalio, Copérnico, Galileo, Newton, Lavoisier, Lyell, Darwin, Ramón y Cajal, Curie o Einstein.

Pero aunque nos detenemos en los libros, no sólo de ellos se ocupa  esta exposición; también están los instrumentos, no acaso tan inmortales como los libros que se exponen, pero sí esenciales.

Porque la ciencia no sólo son leyes y teorías. Éstas surgen y se nutren de la observación de la Naturaleza y de la experimentación, y para ello se necesitan instrumentos, artilugios técnicos. Con el fin de ilustrar la relación "teorías-experimentos" o bien "libros instrumentos", que muy bien podríamos denominar "esencial", se han seleccionado instrumentos que, de alguna manera, tengan que ver con cada una de las obras expuestas: una balanza hidrostática para Arquímedes, un astrolabio para Ptolomeo, un planetario para Kepler, un modelo anatómico de corazón para Harvey, un receptor de ondas hertzianas para Maxwell o una cámara de niebla para Dirac.

Algunos poseen sin duda belleza como meros objetos, pero no es la belleza lo importante, sino su utilidad, su capacidad de asociarse con apartados concretos de la Naturaleza y así medir magnitudes con las que caracterizamos fenómenos naturales. Sin esos "ojos" de la ciencia que son los instrumentos, la ciencia sería ciega y andaría dando tumbos para, finalmente, sucumbir. Porque somos incapaces de "pensar", de imaginar, sólo con el poder de nuestra mente, el Mundo, el Universo. Éste es mucho más original, más sorprendente, que las facultades de uno de los seres - a la postre un objeto más - que contiene: nosotros, los homo sapiens.

Lugar: Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. Paseo de las Delicias, 61 28045 Madrid

Fechas: hasta septiembre, 2013

Horario: Hasta julio: de martes a viernes: de 10:00 a 14:00 h y 16:00 a 18:00 h.

Sábados: de 10:00 a 14:00 y 16:00 a 18:00 h.  Domingos y festivos: de 10:00 a 14:30 h.

Julio y agosto: De martes a sábado: de 9:00 a 15:00 h.  Domingos y festivos: de 10:00 a 14:30 h.

 

 

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