Evitar el fracaso escolar es uno de los objetivos principales de colegios y Administraciones, y a veces se consigue esquivar. Conocer al alumno, y el trabajo conjunto entre colegio y casa son puntales fundamentales en esta labor.
"Trabajamos en dos líneas para luchar contra el fracaso escolar: una es la atención personalizada; y la otra, la comunicación con la familia", asegura Juan Luis Yagüe, director del Eurocolegio Casvi, de Villaviciosa de Odón, en el que la tasa de alumnos que promocionan es superior al 96 por ciento en todos los cursos y casi todos los años un 100 por cien supera las Pruebas de Acceso a la Universidad, como se denomina ahora la Selectividad.
La atención personalizada resulta fundamental para dar a cada niño la respuesta que necesita. "Aplicamos diferentes estrategias, como el estudio dirigido, las tutorías con los padres o el refuerzo individualizado por parte de los profesores en aquellos contenidos que no llevan bien", detalla Luisa Morreale, responsable del estudio dirigido que se ha implantado este curso en Casvi de lunes a jueves de cinco a siete de la tarde. El profesor da refuerzo a todos aquellos alumnos que de forma puntual o continuada necesitan profundizar más en algún tema en concreto o área. Pero, además, desde este curso el colegio ha puesto en marcha estas sesiones de estudio dirigido, en las que, de forma diaria, la docente les ayuda a planificarse y a aprovechar mejor el tiempo, ya que se intenta eliminar todos los elementos de distracción para que rindan el tiempo que están delante de los libros.
"Que un alumno asista a estudio dirigido se decide conjuntamente entre los profesores, el equipo directivo y el Departamento de Orientación del colegio. Son alumnos que para realizar los deberes y estudiar requieren un contexto mucho más controlado, ya que en casa no aprovechan todo lo que podrían. Mi labor es asegurarme de que la concentración y el aprovechamiento de esas dos horas sea máximo", explica Morreale, quien afirma que a lo largo del año se ha notado una mejoría en general en "los resultados y en la seguridad de los alumnos". Los chicos aprenden a organizarse mejor y reducen el tiempo que tienen que dedicar al estudio y los deberes. En algunos casos, se suple así el control que deberían tener en casa a la hora de hacer las actividades y que por el trabajo de los padres en muchas ocasiones es imposible.
Evaluación personalizada
La decisión de la medida educativa a adoptar se toma siempre después de estudiar la situación personal de cada alumno. "Si vemos que un alumno no alcanza los objetivos intentamos conocerlo un poco más. Se realiza una evaluación individualizada realizando un estudio de sus capacidades, del estado emocional y del contexto, atendiendo a su momento evolutivo. Tras esta evaluación ajustamos la respuesta educativa a las necesidades de cada alumno", indica Teresa Cubero, del Departamento de Orientación. "En ocasiones, la evaluación realizada en el centro no es suficiente y necesitamos la valoración o intervención de otros profesionales. En estos casos el colegio, junto con la familia, determina los pasos a seguir. Podemos necesitar la valoración de un neurólogo en los casos de sospecha de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), por ejemplo, o ayuda terapéutica si hay un componente emocional, con altos niveles de ansiedad o depresión", indica Cubero.
A raíz de este estudio se toman las medidas adecuadas, siempre de forma personalizada. "No hay dos niños iguales", deja claro la experta.
Las medidas educativas adoptadas son muy diversas. Las más comunes son el refuerzo o ampliación en aquellas áreas que el alumno necesita y otras más específicas son el estudio dirigido, adaptaciones metodológicas, personalización de deberes... Damos mucha importancia a la comprensión lectora, ya que creemos que es la base fundamental del aprendizaje, por eso, en todo el ciclo de Primaria, otra de las medidas adoptadas por el colegio, son unas clases de refuerzo específico de fluidez y comprensión lectora de lunes a jueves, de 17.00 a 18.00 horas, que consisten en grupos reducidos de un máximo de cuatro alumnos.
No obstante, en la gran mayoría de los casos estas situaciones se pueden superar y es habitual que alumnos con problemas concluyan con éxito su formación. "Hemos conseguido que aprueben chicos con bastantes dificultades. Lo más habitual es que los problemas académicos se deban a la falta de estudio", comenta el director del Eurocolegio Casvi desde su experiencia. En estos casos, las notas suelen empezar a bajar en 3 o 4º de la ESO, coincidiendo con la adolescencia, algo que no se convierte en un obstáculo insuperable "si los chicos llevan desde abajo una buena base, unos buenos valores", indica Yagüe.
Apoyo familiar
Los resultados de alumnos que promocionan en el Eurocolegio Casvi (del 98 a 96 por ciento entre Primaria y Secundaria, respectivamente) son superiores a los de los centros de la zona, tanto públicos como privados, según destaca el director haciendo referencia a datos oficiales de la Comunidad de Madrid. "¿Qué significa eso?, ¿que yo les facilito que aprueben? No, porque cuando llegan a Bachillerato obtienen un 100 por cien de aprobados en Selectividad y eso indica que no se les regala nada, sino que se consigue con refuerzos, apoyos y ayudas".
En cualquier caso, junto a la atención personalizada y la búsqueda de soluciones individuales, lo que resulta fundamental es la comunicación con la familia, como repiten una y otra vez los miembros del centro. "Por muy buen colegio que seamos, si no hay un apoyo familiar no podemos hacer nada. El éxito de que un niño salga adelante es que el tándem colegio familia funcione", concluye Yagüe.