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Las huchas de la verg?enza

Las huchas de la verg?enza

jueves 23 de mayo de 2013, 00:00h
La última ocurrencia del Ayuntamiento de Madrid ha sido colocar una serie de huchas en Cibeles, en lo que llaman Centro-Centro, confundiendo mendicidad con patrocinio, mendicidad con donativos. Parecen haber olvidado que la mendicidad está prohibida. Puede que se trate de un rasgo de humor que los madrileños no pillamos, aunque para humorada lo de mendigar en un edificio en el que han gastado 500 millones de euros.

Esas huchas simbolizan la gota que colma el vaso de la paciencia de los vecinos y del mundo de la cultura. Llegó el equipo Botella con aires de modernidad a dar lecciones a todo el mundo y sus únicas lecciones consisten en frenar la actividad cultural de Madrid y enmascarar la precaria situación cultural de la ciudad que aspira a ser sede olímpica.

Y como la estulticia es contagiosa, sobre todo si se presume de ella, ahora animan a todos los concejales de distrito para que le hagan una lista con todo lo patrocinado en su distrito, ya se trate de la actividad extraescolar de un colegio de Chamberí o del material que utilizan para sus cursos los voluntarios que imparten clases en un centro de mayores de Villaverde. Con esas listas mostrarán su “capacidad de patrocinio”, como si hubieran descubierto América.

Esa relación de “actos patrocinados” lleva un nombre grandilocuente, con el apellido del Ayuntamiento de Madrid: Plan Anual de Patrocinio 2013. Pero… a ver si nos aclaramos: ¿Van a seguir insistiendo en hacer el ridículo y en ponernos en evidencia a todos? ¿O quieren hacernos creer que han inventado el patrocinio en su Plan cuando se incluye, por ejemplo, el Día del Niño, de Tetuán, que lleva haciéndose treinta años con la colaboración de los comerciantes del distrito?

No se entiende: vacían de contenido los centros culturales de barrio y restan presupuesto público para la cultura y luego se travisten de adalides de la vanguardia retirando toda colaboración a instituciones culturales que son una referencia para nuestra memoria (como la Residencia de Estudiantes, el Círculo de Bellas Artes, el Ateneo de Madrid…) y colocando huchas en Cibeles para poner a Madrid en evidencia y ocultar que malgastan el presupuesto de Cultura en, por ejemplo, regalar a Villalonga la presidencia de empresas públicas con un suculento salario.

Pero, si se piensa, la cosa es todavía más grave, porque esa mendicidad exigirá que la cultura se financie aún más desde los bolsillos de los madrileños. Y pidiendo dinero al turista. A los usuarios de la cultura se le cobra vía impuestos y a través de precios públicos por servicios que antes eran gratuitos (como las exposiciones de Cibeles, los conciertos, incluso los de la Banda Sinfónica), creando así una cultura para los que pueden pagar y un desierto de ignorancia para quienes no pueden gastarse ocho euros en un acto público municipal.

El Ayuntamiento de Madrid mantiene un presupuesto cercano a los 100 millones de euros; presupuesto que antes alcanzaba para colaborar con instituciones, hacer programación en los centros culturales de los barrios y proponer festivales, así como alimentar de producción y programación centros culturales y teatros situados en el Centro de Madrid. Pero como ahora ya no les basta y dicen que necesitan mendigar, haciéndose los modernos, piden al ciudadano que además del IBI, de la tasa de basuras, del impuesto de circulación, de todos los impuestos municipales, pague también por la cultura pública que se le ofrece en los centros culturales municipales y, disfrazándose de monaguillos armados de cepillo y sermón, que los vecinos llenen una hucha de monedas como si no se le hubiera cobrado ya por lo que acaba de ver.
¿Les parecería normal a estos postmodernos reciclados por el PP que el Museo del Prado, el Museo Thyssen y el Reina Sofía situaran huchas a sus puertas? ¿Le parece que es una imagen adecuada de la ciudad? ¿Es digno recibir a los viajeros con huchas en todas partes?

Si lo que quieren es mendigar, que hagan la cuestación para la cultura en el despacho de la alcaldesa. Y si quieren ayudar a la cultura de la ciudad, muévanse para la bajada inmediata del IVA, que va a terminar con toda la industria y todos los espectadores, una industria que aporta un 9 por ciento de riqueza a la ciudad y más de ciento treinta mil empleos. Lo demás es una ocurrencia, una boutade, un número sin gracia en el circo de este ayuntamiento Botella.

La respuesta es sólo una: hacer un nuevo plan de patrocinio, uno de verdad, y retirar esas huchas. Retirar las huchas de la vergüenza antes de que proliferen delante de Juntas, Centros culturales y Bibliotecas. Porque pedir monedas para un edificio que nos ha costado 500 millones de euros es, sencillamente, sonrojante. Para morirse de vergüenza.

Ana García D’Atri
Concejal del Grupo Municipal Socialista de Madrid.
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