Solo tomando medidas de eficiencia energética y sin reducir el confort, los hogares madrileños podrían ahorrar 195 millones de euros, según el Índice de Eficiencia Energética, elaborado por Gas Natural Fenosa.
Este índice comenzó a hacerse en 2004 y se ha convertido en una referencia sobre eficiencia energética en los hogares. Los datos de su séptima edición muestran que los españoles, incluidos los madrileños,
han seguido mejorando en eficiencia energética. En estos años, ha mejorado casi un 9 por ciento, pese al retroceso de 2009, según apuntó el responsable del Centro de Eficiencia Energética, de Gas Natural Fenosa,
Ramón Silva.
Esta encuesta muestra que Madrid podría ahorrar 195 millones de euros; y España, 1.400,
aplicando medidas de ahorro y sin perder confort. Madrid tiene un margen de ahorro de 178.000 toneladas de equivalentes de petroleo, similar al
consumo de cinco millones de televisores encendidos durante un año. Las emisiones se podrían reducir en 470.000 toneladas de dióxido de carbono, cantidad equivalente a la que evitarían 38 millones de árboles en una zona tropical. A nivel nacional, el margen de ahorro es superior al 8 por ciento.
Madrid, en segundo lugar
Madrid se sitúa en segundo lugar tras Cataluña en el Índice de Eficiencia Energética, con un 6,78, y
a la cabeza en el índice de equipamiento, que muestra lo eficientes que son los electrodomésticos. Esta buena posición se explica, en parte, a que la mayor parte de los madrileños vive en ciudades grandes, donde la eficiencia energética de los hogares es mayor, según la encuesta de Gas Natural Fenosa. También los hogares compuestos por hombres y los de clase media-alta tienen mejores costumbres en este sentido.
Según el estudio, a la hora de mejorar los hábitos en el uso de energía
los cambios normativos son los que más influyen, seguidos por las ayudas (por ejemplo, para la renovación de calderas o electrodomésticos). Por último, se encuentra las campañas de concienciación. Como curiosidad, el responsable del Centro de Eficiencia Energética ha mostrado cómo en 2007, cuando se lanzaron las recomendaciones sobre la temperatura a la que hay que poner la calefacción (máximo 20 grados) y el aire acondicionado (más de 24 grados), mejoró el uso de la calefacción y empeoró el del aire acondicionado.
Otra pregunta que intenta resolver este estudio es qué motivaciones encuentran los usuarios para reducir su consumo de energía. Aunque se piense que los motivos económicos son los que más pesan,
los encuestados con índice más alto son que tienen mayor preocupación medioambiental. Fernando Silva, responsable del Centro de Eficiencia Energética, mantuvo que pesan los motivos ambientales, aunque no descarta que en un futuro, con el aumento tarifario, cambie este criterio. En esta página de la compañía se pueden
encontrar consejos para reducir la factura de la luz.