La alcaldesa de Madrid,
Ana Botella, ha viajado al Vaticano para certificar una Semana 'Santísima'. La regidora tiene por delante un calendario apretado. Aparte de acudir a la misa que allí oficia el cardenal arzobispo de Madrid,
Antonio María Rouco Varela, va a tener audiencia con el Papa. Seguro que la alcaldesa agradece a
Benedicto XVI la organización de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Eso sí, en vista del tirón popular de la JMJ y de la situación económica de la ciudad, no sería raro que le propusiese nuevas fórmulas de colaboración 'público-papal'.
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