El nuevo Pleno del Ayuntamiento de Madrid en el Palacio de Cibeles no es fácil de encontrar. En las dos primeras sesiones ordinarias, el secretario ha tenido que colocar bedeles en cada esquina para indicar al público donde está la sala, el ropero, el baño y el cátering. Para los concejales ha tenido mayor distinción. La seguridad corporativa municipal ha elaborado un dossier con mapas de acceso desde la calle y los aparcamientos, y todo un manual de uso de los aparatos del nuevo salón de Plenos. Los ediles se han tomado las precauciones con cierta ironía, diciendo que, sin el mapa, deberían dejar un rastro de migas de pan para poder salir del laberinto municipal.
