domingo 30 de octubre de 2011, 00:00h
Actualizado: 01/11/2011 18:55h
Lo primero que llamaba la atención en Walter Vidarte era su voz impresionante y su peculiar fraseo. El intérprete llegó a España desde Argentina en 1974, en una época en la que la Triple A implantó el terror en todos los sectores sociales de aquella Nación.
Había nacido en Uruguay, aunque su carrera se afianzó en Argentina. Pero todavía alcanzó a trabajar con Margarita Xirgu, establecida definitivamente en Montevideo tras su exilio. Allí dirigió la Escuela Municipal de Arte Dramático que hoy lleva su nombre. En ella se formó Walter.
España tuvo la fortuna de recibir a numerosos actores que huían de las amenazas. Algunos se quedaron definitivamente con nosotros, como Alterio y Vidarte. No tuvo fácil incorporarse, con más de cuarenta años, a la escena de un país ajeno. Pero consiguió llamar la atención de la crítica con un fallido montaje –“Hablemos a calzón quitado” (1976)- que puso en pie Guillermo Gentile en el desaparecido teatro Arniches de la calle Cedaceros. El trabajo de los dos actores era impresionante, sobre todo el Walter haciendo uno de los primeros travestidos del teatro de la Transición. Después Walter estaría junto a Nuria Espert en el monumental montaje de “Divinas palabras” (1977).
Walter Vidarte nunca fue en nuestro país lo que se llama “cabecera de cartel”, al contrario de Alfredo Alcón, el astro argentino de vida paralela a la de Walter en muchos años. Pero sí fue un sólido actor de reparto en todos los medios. En su carrera teatral española se encuentran títulos como “La dama de Alejandría” (1980), “Tirano Banderas” (1992), “Muelle Oeste” (1993) o “El huésped se divierte” (2001).
Cuando llegó a España ya había intervenido en una docena de películas argentinas. Precisamente “La tregua” (1974) fue la que le abrió la puerta en otros países. Aquí su filmografía en treinta años no ha sido muy amplia, pero incluye títulos muy interesantes: “Las truchas” (197); “1919 crónica del alba” (1983), “Akelarre” (1984), “Chatarra” (1991), “Mi hermano del alma” (1994) y “La noche de los girasoles” (2006). Su físico, en la línea de los “hombres duros” de Hollywood, provocó su encasillamiento en hombres atormentados y, con frecuencia, desvalidos.
En los últimos años sus interpretaciones se produjeron en los teatros nacionales. El María Guerrero y el Valle Inclán (inauguró la sala pequeña) fueron los últimos escenarios que pisó. “Barcelona mapa de sombras” (2006) y “Ante la jubilación” (2008) se estrenaron en la Sala Nieva. En febrero de 2010 estrenó “Madre Coraje y sus hijos”. Esa fue salida silenciosa de escena. De la vida se ha despedido el sábado día 29. Había nacido en Montevideo el 18 de julio de 1931.