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De Madrid al oro olímpico

De Madrid al oro olímpico

Por Laura Nieto Navia
martes 23 de agosto de 2011, 00:00h
Que sus logros solo encabecen los sumarios de deportes cuando la palabra "medalla" aparece en el titular no les desanima. Rafael Martínez Barrera y Sergio Muñoz Escribano se han ganado un puesto dentro de la mejor generación de la historia de la gimnasia artística masculina española. Madridiario ha hablado con ellos sobre una vida dedicada al deporte.
En el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Ciudad Universitaria, cerca de una docena de jóvenes pasa seis horas diarias entre anillas, barras, caballo con arcos, potro y suelo. El mostoleño Rafael Martínez (Madrid, 1983) conoce este recorrido a la perfección. A sus 27 años, dice sentirse “cómodo” con el papel de veterano de un equipo en el que la edad media ronda los 23.

Hiperactivo desde pequeño, confiesa que su primer contacto con la gimnasia fue el resultado de la voluntad de sus padres de que se mantuviese concentrado en una actividad que “no fuese ni fútbol ni baloncesto”. Desde que aterrizó en el CAR, hace  más de una década, son muchos los títulos que avalan su dedicación. Su nombre engrosó la lista de los mejores del mundo cuando consiguió el quinto puesto en el concurso completo en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004. Pero su carrera se vino definitivamente arriba un año después, cuando consiguió cuatro oros en los Juegos Mediterráneos y se alzó con el primer puesto del Campeonato de Europa. Sin embargo, el camino no siempre es fácil y el desgaste físico al que están sometidos le ha jugado más de una mala pasada. “Aproximadamente, entre dedos, rodilla, talón de Aquiles, tobillos y hombro, me habrán operado unas diez veces”, asegura.

Tras tres años marcados por dolencias y recuperaciones, el pasado julio se fue de Valencia con el título de Campeón de España bajo el brazo, lo que ha vuelto a situarle dentro del selecto club de los favoritos. Hoy, a dos meses del mundial clasificatorio que se celebrará en Tokio el próximo octubre, todos los esfuerzos se concentran en que la selección española esté entre las ocho primeras que participarán en los Juegos Olímpicos de Londres, cada vez más cercanos. “El objetivo está muy claro: no quedar entre los ocho primeros sería un fracaso. Después del mundial habrá un preolímpico donde se decidirán los últimos cuatro países que competirán en Londres, pero no queremos jugárnosla”, dice Rafael.

El relevo
La pasión de su padre por la gimnasia motivó a Sergio Muñoz (Soria, 1989) para probar suerte en una disciplina de la que dice: “Una vez que empiezas no puedes dejarlo”. En su brazo lleva tatuado el emblema de Pekín 2008, las primeras olimpiadas en las que participó cuando aún era de los benjamines de la selección. 

Varios problemas con los cartílagos de las muñecas le obligaron a estar parado un año, aunque reconoce que no ha repercutido en su nivel de entrenamiento. “Mis lesiones no han sido tan fuertes como las de Rafa. Puedes parar un mes o el tiempo que necesites para recuperarte, pero cuando estás listo vas otra vez a por todas”, apunta. Consciente de que la gimnasia tiene una fecha de caducidad más temprana que tardía, Muñoz no ha perdido de vista sus estudios y en un futuro (lejano) planea cambiar los aparatos y el magnesio por las cámaras y el mundo televisivo. "Es un mundo que siempre me ha atraído. Hay que tener algo a mano para cuando esto acabe", comenta.

Por ahora es el flamante subcampeón de España y es probable que el seleccionador nacional, Álvaro Montesinos, incluya su nombre entre los seis afortunados que formarán el equipo titular que viajará a Londres. “El preparatorio está siendo durísimo. Aquí no hay noventa minutos para marcar un gol, sino un minuto por aparato. Por eso tenemos que intentar que la probabilidad de error sea mínima”, destaca.

Una generación única
Desde que Jesús Carballo ganó el oro en la modalidad de barra fija en los mundiales de San Juan 96, los resultados han "ido a más". Tanto es así que “ahora tenemos el mejor nivel de la historia”, afirma un decidido Rafa Martínez.

Aunque no se consideran especialistas en ningún aparato, su versatilidad en el programa completo puede ser la clave para mejorar los resultados obtenidos en Pekín, donde varios errores consecutivos impidieron  que España se clasificara en la final por equipos. “No esperamos alcanzar a los conjuntos asiáticos, pero podemos sacar a muchos gimnastas individuales, tanto por equipos como por aparatos y, desde luego, podemos mejorar los resultados de 2008”, aseguran. La sintonía entre ambos refleja el buen estado anímico general: “Pertenecemos a clubes diferentes y, en cierto modo, somos competencia. Pero ante todo somos amigos y el triunfo de cada uno es un paso para el triunfo de la selección”.

Londres 2012 no es solo una nueva oportunidad de podio. Rafa Martínez ve en el macroevento deportivo su despedida del circuito profesional, un adiós que “mejor hubiera sido en Madrid 2012”, bromea. Afirma que su condición de favorito no le reporta más responsabilidad que la de “disfrutar e intentar conseguir lo que aún no tengo”. No obstante, no se pueden evitar las comparaciones y asiente rápido con la cabeza cuando le preguntan si le molesta que le califiquen como "la gran promesa de la gimnasia española después del campeón olímpico Gervasio Deferr". “Yo no soy la coletilla de nadie. Cada uno hace su gimnasia y aporta lo que consigue al deporte español”, matiza.

Por el momento, no son pocas las alegrías que han dado al deporte español. Ahora, dicen, lo principal es aportar estabilidad al equipo para que esta tendencia ascedente permanezca cuando se hayan retirado, si puede ser, con un metal olímpico en el medallero.
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