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Una crisis de cinco estrellas

Una crisis de cinco estrellas

martes 02 de agosto de 2011, 00:00h
La crisis llega a todos los rincones. Incluso los más insospechados, como los hoteles de cinco estrellas. En los dos últimos años, algunos de los establecimientos más lujosos de la capital se han visto obligados a bajar sus precios o a ampliar sus servicios para no perder clientes.
Mini bar gratis, copa de champán de bienvenida, especialidades internacionales en los desayunos, sauna y jacuzzi... Son algunas de las armas con las que los hoteles más lujosos de la capital están tratando de paliar los efectos de una crisis que, aunque en menor medida, también se deja sentir en los bolsillos más llenos.

Otra, claro, ha sido la decisión de bajar los precios para fidelizar a los clientes tradicionales y, de paso, atraer a aquellos a los que, pese a sentirse atraídos por el lujo, no terminaban de salirles las cuentas. En los últimos años, según los datos de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (Aehm), el precio medio de los 25 hoteles de cinco estrellas que hay en la capital ha pasado de los 170 euros del año 2008 a los 155 del pasado 2010.

"La crisis ha afectado mucho al sector del lujo -señalan desde el hotel Miguel Ángel de Madrid-. La gente quiere pagar menos y hay que bajar los precios para poder mantener la calidad del servicio". En su caso, la huella de la crisis ha quedado impresa porque sus principales clientes, las empresas, lo están pasando mal.

"Ya no gastan tanto y, además, tienen muy presente la cuestión moral -explican las mismas fuentes-. Hay muchas empresas que creen que no estaría bien visto, con la que está cayendo, organizar eventos o alojarse en un hotel de cinco estrellas". Esto convirtió los años 2008, 2009 y los primeros meses de 2010 en los peores desde que empezaron las vacas flacas, lo que obligó a los responsables del lujoso hotel a rebajar sus tarifas "hasta un 20 o un 30 por ciento" respecto al precio medio. Esa medida, además, abrió las puertas del hotel a nuevos segmentos del mercado, como parejas o turistas de fin de semana.

Esos años fueron también los peores para otro de los referentes de los hoteles de cinco estrellas de la capital, el Westin Palace, que precisamente había vivido su mejor temporada un año antes, en el 2007. En su caso, sin embargo, han capeado el temporal sin tocar apenas las tarifas gracias a la apertura hacia nuevas zonas. "Tenemos la suerte de que no vivimos del mercado local, que sigue bastante parado -subrayan desde el departamento de comunicación del hotel-. Nuestros principales clientes vienen de Estados Unidos y México, y son mercados que están repuntando".

Su combate contra la crisis, de hecho, tiene sus ejes principales en la búsqueda de nuevos mercados fuera de nuestras fronteras. "En el último año -señalan desde el Palace-, se ha triplicado el porcentaje de clientes que provienen de mercados emergentes como India, Brasil u Oriente Medio. El mes pasado, además, la cúpula directiva de la cadena a la que pertenece el hotel -que incluye algunos de los mejores hoteles de todo el mundo- se desplazó a China para intentar abrirse paso en la segunda potencia económica mundial.

La llegada de estos nuevos clientes les ha permitido mantener los precios, aunque también ha obligado a los responsables del hotel a especializarse y profundizar en estas culturas para dar un valor añadido ofreciendo, por ejemplo, desayunos con productos típicos de Rusia, India o de los países árabes. "La idea es que el hotel sea un espacio en el que siempre pasen cosas", explican desde el Palace.

El mismo espíritu destila el Club Miguel Ángel, en el céntrico hotel madrileño, un espacio en el que también se ha apostado por mantener los precios a cambio de añadir un plus, como disfrutar gratis del minibar, sauna, jacuzzi o invitar a los clientes a una copa de bienvenida.

Todos estos reajustes, al menos, no están siendo en vano. Los hoteles de cinco estrellas, según los datos de la AEHM y de los propios establecimientos, están recuperando las cifras anteriores al año 2008. En concreto, la asociación de hosteleros cifra la ocupación actual en un 56,65 por ciento, muy cerca del 57,16 por ciento que se alcanzó de media en el año 2010.

En otro de los hoteles más prestigiosos de la capital, el Villa Magna, la ocupación se ha mantenido "gracias a la fidelidad" de sus clientes. En el Palace, por su parte, cifran la ocupación actual en torno a un 60 por ciento, una cifra muy elevada teniendo en cuenta que los meses estivales son los peores para los establecimientos de lujo.
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