Sol y las calles aledañas conforman uno de los núcleos económicos de Madrid más activos. Tras quince días de acampada, los comerciantes de la zona mantienen que sus ventas han descendido notablemente y sus representantes claman con intensidad creciente por el fin de la concentración. Sin embargo, los acampados creen que no todos opinan lo mismo.
En el perímetro de la Puerta del Sol hay comercios de todo tipo: zapaterías, pastelerías, casas de empeño o restaurantes. Hay tiendas familiares, franquicias y grandes superficies que, en los últimos días, se han convertido en uno de los principales temas a debatir que planean sobre la acampada.
Una vez sondeados los responsables de todos ellos, la mayoría prefería este lunes hacer declaraciones anónimas. "Fíjate cómo estamos,
no entra nadie", aseguraba el encargado de un conocido restaurante de comida rápida. "Incluso hoy, que hay menos manifestantes, tampoco hemos recuperado el ritmo normal", mantenía el propietario de un negocio familiar. "Con este tema, nosotros hemos perdido un 50 por ciento en estas dos semanas", añadía.
En su nombre, la patronal lleva varios días ejerciendo de principal ariete contra la concentración. La Confederación de Comercio Especializado de la Comunidad de Madrid (COCEM) ha pedido este lunes el "fin de la romería en la Puerta del Sol" para acabar con lo que, según la Confederación Empresarial de Madrid, ha provocado una bajada del "70 por ciento de las ventas". La Comunidad y el Ayuntamiento ya han hecho suyas estas reivindicaciones y han comenzado la
batalla política contra la Delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior.
Los datos de los acampados
El tema de los comerciantes es recurrente en las asambleas del kilómetro cero. Durante el crucial debate de este domingo, la presión ejercida por la patronal en los últimos días fue objeto de discusión entre los asistentes. Aunque Sol haya decidido mantener el campamento hasta nuevo aviso, muchos de los manifestantes reflexionan sobre este asunto: "Nosotros
no tenemos esa impresión".
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Y es que los acampados tienen sus propios datos. Recientemente, algunos de ellos realizaron una batida desde Callao hasta Jacinto Benavente para recabar en primera persona las impresiones de los tenderos. Para su propia sorpresa, ha confesado un portavoz, "
más del 90 por ciento ven con buenos ojos el movimiento". Según ellos, "no sólo no han descendido sus ventas, sino que en algunos casos se han duplicado".
Sectores como la hostelería y las cadenas de comida rápida habrían sido, según los acampados, los principales beneficiarios del '15-M'. "
Sol se ha convertido en un polo de atracción mediática y turística, y eso siempre genera actividad económica". Además, para subrayar el apoyo que aseguran tener por parte de los comerciantes, han sacado a relucir las áreas en las que han obtenido su colaboración: "nos han ayudado en logística, nos han traído comida perecedera y nos han dejado usar sus servicios".
Presiones ajenas
"La relación, sobre todo con los más pequeños, es fluida". Los concentrados han recordado que limpiaron los carteles y las pintadas de las fachadas de los locales de Sol, cumpliendo las reclamaciones de sus propietarios. Preguntados por la diferencia entre sus datos y los ofrecidos por los representantes de los comercios, en varias comisiones han mencionado la palabra "presión". "Creemos que
se está utilizando su voz para forzar el cierre de la acampada, como una estrategia más".
Quedan ya muy lejos las imágenes de la pasada semana, en las que miles de personas abarrotaban Sol y sus accesos al final de la tarde. Durante este lunes, el trasiego de compradores era el habitual de cualquier día y las tiendas de campaña no interferían en el tránsito de los ciudadanos. Sólo algunos criticaban la acampada, a veces por cuestiones estéticas: "A mí no me ha afectado en nada hoy, pero puede que el turismo se resienta.
La imagen que están dando del centro de Madrid es fea", aseguraba una mujer poco antes de desaparecer en el bullicio de un centro comercial.