Crítica teatral.- Entremeses barrocos: despropósito
miércoles 11 de mayo de 2011, 00:00h
Actualizado: 12/05/2011 12:32h
Es paradójico que una de las producciones más ambiciosas de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, sea también una de las más flojas que se han visto en las últimas temporadas.
“Entremeses barrocos” es un despropósito teatral en un espléndido espacio escénico de Raymond y con un brillante vestuario, aunque un tanto desconcertante por no saber en qué época ubicarlo.
Pero los textos elegidos no tienen ninguna gracia. O los directores –son cuatro- no han sabido sacársela. Los actores, habituales en la compañía, han demostrado en otras ocasiones su valía.
Una vez más -¡qué empeño!- la música dificulta la audición de los diálogos. Si añadimos acciones sumamente ruidosas, desconcierto y gritos por doquier, el texto no llega al público. Y no se ríe, claro. El Pavón no es, precisamente, una sala adecuada para experimentos y para licencias sonoras. Hay en esta propuesta un empeño en bajar constantemente al patio de butacas: ¿Para qué?
El arranque de esta selección nos hace temer lo peor pero el rumbo se endereza un poco. Solamente tiene pulso teatral y una cierta valía escénica el entremés de “El Cortacaras”, bien movido, bien interpretado y comprensible.
Con un poco de sosiego, y midiendo bien el ritmo, podría funcionar mejor el final, una delirante corrida de toros en la que la producción ha tirado la casa por la ventana. Toda la numerosa compañía en escena, una deslumbrante iluminación, otra colección de trajes y dos protagonistas estupendos: Daniel Albadalejo y Toni Misó. Este último encarna a Juan Rana (según el programa de mano) aunque en la función le llamen Cosme Rana. En cualquier caso, supongo que es un guiño al famoso actor del siglo XVII Cosme Pérez, conocido en las cartelas como Juan Rana. Pero, una vez más, el estruendo y el barullo rebajan la efectividad del entremés-
Esta compañía ha ofrecido en otras ocasiones montajes sobre entremeses con un notable acierto, como “Maravillas de Cervantes”. Ahora falla por mucho que se anuncien los nombres de Calderón de la Barca, Bernardo de Quirós o Moreto.