Volar cometas, montar en bicicleta, desfogar al perro o deleitarse con jardines inspirados en las tres culturas monoteístas. El Parque Juan Carlos I es, como los jardines de El Capricho, un conglomerado de atracciones, pero en el siglo XXI.
La duquesa de Osuna creó entre finales del siglo XVIII y principios del XIX uno de los jardines más bonitos de Madrid. El actual
parque de El Capricho era la finca de recreo que utilizaban su familia y sus invitados para pasar el rato con juegos bajo el verde los árboles: un laberinto, un embarcadero, un pequeño fuerte para librar batallas con los amigos, un palacio para las abejas y otros caprichos.
.jpg)
El destino ha querido que el
Parque Juan Carlos I, separado de El Capricho por la avenida de Logroño también sea una suerte de parque de atracciones, solo que en este caso del siglo XXI. La diferencia es principalmente que esta gran zona verde creada cuando se construyeron los recintos feriales de Ifema es pública y está abierta a todos, algo que en la época dorada de El Capricho no era concebible. Solo los invitados, como el propio Francisco de Goya, podían disfrutar de estos elementos pensados para combatir el tedio del tiempo libre. El primer parque público construido para tal fin en Madrid fue el
parque del Oeste.
En el Parque Juan Carlos I la gente no solo pasea, toma el fresco bajo los árboles o el sol en las praderas, sino que también puede volar sus cometas, hacer saltar al perro en un recinto acondicionado, hacer piragüismo (si se está federado), practicar la pesca deportiva, montar en una bicicleta del sistema de alquiler del parque, visitar el invernadero '
La estufa fría' o contemplar las esculturas al aire libre que hay repartidas por sus 160 hectáreas de extensión.
.jpg)
Cuando llega el buen tiempo, el Juan Carlos I es un hervidero de gente, sobre todo los fines de semana. Tanto es así que a veces las instalaciones recreativas se quedan pequeñas, como el alquiler de bicicletas, donde hay que esperar, ya que es el único parque público en el que se presta este servicio, que es gratuito. O la pista de patinaje, deporte que está viviendo un auténtico boom.
Ante todo, el Juan Carlos I es un parque donde pasar el rato al aire libre bajo los árboles. El diseño de la jardinería está muy cuidado en algunas zonas, como en el Jardín de las Tres Culturas, en el que se evocan las distintas tradiciones de estos pueblos en tres recintos diferentes, que confluyen en el paraíso. El anillo que hace de eje principal está dividido en cuatro partes, decoradas cada una con una vegetación diferente adaptada a las cuatro estaciones. También destaca el olivar de la Hinojosa, que estuvo abandonado durante años hasta que fue recuperado como parte del parque. Esta zona de baja necesidad hídrica contrasta con las praderas del Juan Carlos I, forradas de un apetecible césped.
.jpg)
El Parque Juan Carlos I se inauguró en 1992, aprovechando que Madrid fue Capital Europea de la Cultura ese año. No obstante, hasta hace unos años se han ido construyendo los espacios de ocio activo, como la pista de patinaje o la zona canina. Con este proyecto se levantó, sobre un vertedero de escombros, el principal parque del distrito de Barajas, que también dispone de El Capricho, pero solo de forma limitada, con el fin de conservar sus valores como bien de interés cultural. En cualquier caso, el Juan Carlos I es más que un parque de barrio, pues atrae a visitantes de otros puntos de Madrid.