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La tartamudez, un trastorno en retroceso

La tartamudez, un trastorno en retroceso

jueves 31 de marzo de 2011, 00:00h
Actualizado: 31/03/2011 12:27h
Detenciones involuntarias del habla, falta de fluidez y tendencia al aislamiento. Se trata del trastorno del habla más común, la disfemia, más conocida como tartamudez. La oscarizada película de Tom Hooper sobre el rey Jorge VI ha vuelto a poner sobre la mesa un problema que existe desde la más remota antigüedad.
No es fácil para un disfémico aceptar un entorno poco entrenado e incluso poco comprensivo con su problema. Las terapias cada vez son más acertadas y sólo uno de cada 20 niños acaba tartamudeando pero aún se desconocen las causas exactas de su aparición. Se habla de un origen multifactorial en el que intervienen distintos aspectos de carácter genético, hereditario, de tipo ambiental y estrés personal. Mucho de psicológico tiene cuando el actor Derek Jacobi, célebre por su actuación en ‘Yo Claudio’, el emperador disfémico, avisó a Colin Firth de que tardaría varias semanas en dejar de tartamudear cuando acabase su trabajo en la película ‘El discurso del rey’.

Colin Firth en un fotograma del filmLa principal característica del rey Jorge VI era su disfunción en el habla, pero esta patología es la más difundida como lo prueba el hecho de que cerca de 800.000 españoles son tartamudos. Los estudios señalan que la disfemia es más frecuente en hombres, un 75 por ciento, que en mujeres y que existe un 35 por ciento de posibilidades de que el hijo de una persona tartamuda tenga disfemia. Hablando en términos generales, el 25 por ciento de la población mundial padece algún tipo de trastorno del habla. A pesar de que no se considera una minusvalía, hasta el año 2005 a los disfémicos no se les permitía opositar.

Eduardo sufre esta tara y ha visto ‘El discurso del rey’. Aunque ya no titubea, salvo en raras ocasiones, se sigue considerando tartamudo. “Es incontrolable y te sientes muy mal. Creo que la película refleja muy bien la angustia que te entra cuando no puedes expresar lo que tienes en la cabeza y no puedes avanzar, eso es lo peor”.

Eduardo no se recuerda sin tartamudear. La mayoría de los casos aparecen en edades muy tempranas y es entonces cuando es más fácil erradicar los trastornos. “Mi tratamiento fue bastante rítmico, un diapasón me marcaba la velocidad de una lectura que tenía que hacer en voz alta. Algunos de los métodos que he visto en la película me parecen un tanto extravagantes, no sé si me habrían funcionado”.

Lo más duroEduardo
“A los niños no se les concienciaba para ser comprensivos ni con el gordo ni con el gafotas ni con el chivato ni con el tartamudo. Además en mi clase éramos tres disfémicos y yo era el que peor me lo tomaba, sufrí muchísimo”, explica Eduardo. Y añade, “cuando el niño empiece a tartamudear no se le debe reír la gracia porque no es gracioso, es un problema. Solían decirme en mi casa: ¡a ver si arrancas! o dímelo cantando. Yo agradezco hoy que la gente no haga mención al tema cuando me trabo y tenga la paciencia de esperar a que termine”.

Nuria Prósper, psicóloga de la Asociación española de la tartamudez y Andrea Romero, logopeda del centro 'Logopedia Madrid', explican otros aspectos de esta tara en el habla. “Los ejercicios que se ven en la película son bastante actuales. Hay escenas un poco exageradas, no vas a poner a un paciente a rodar por el suelo, pero la idea de hacer un movimiento que acompañe al habla ayuda a que no estén tan pendientes de si titubean o no”, cuenta Nuria.

Nuria PrósperAndrea apunta a la coordinación fonorespiratoria como la zona más importante al tratar la tartamudez. “Llevar un buen patrón y un habla lenta, y en el caso de los adultos saber enfrentarse a situaciones a nivel de habilidades sociales, es sobre lo que trabajamos”.

“No hay dos tartamudos iguales”, afirma Nuria. “El patrón difiere dependiendo del trastorno, incluso varía a lo largo del día en una misma persona, tanto en intensidad como en frecuencia”, matiza la psicóloga experta en trastornos del habla.

“No hay una única teoría sobre la que se estudia pero las de corte psicológico van ganando más terreno y explican que la tartamudez es una respuesta aprendida o una respuesta de ansiedad”, concluye la terapeuta. Esta tara no se puede presentar por sorpresa en cualquier persona. Andrea asegura que cometer de vez en cuando un error de tartamudez entra dentro de la normalidad, “si llevas un recorrido de patrón del habla normal, la tartamudez no va a aparecer de repente”.

Consejos de experto
Darle tiempo al tartamudo para hablar y que se les mire mientras se expresan, son algunos de los consejos más comunes. Andrea explica que “estas personas no deben quedarse con ganas de participar en las Eduardoconversaciones de la vida cotidiana porque podría desembocar en un aislamiento muy perjudicial”.  Nuria opta por aconsejar a los padres para que estén bien asesorados sobre cómo manejar el problema. “A veces, una actitud negativa en los errores de dicción puede empeorar la tara”.

Eduardo es uno de tantos que han tenido que contener en más de una ocasión  su deseo de hablar con los demás por el pudor de llamar la atención. “Me alegro de que el tartamudo de esta película no sea un personaje cómico. A lo mejor esta historia ayuda a romper con algunos tópicos”, concluye pensativo.

  Fundación Española de la Tartamudez
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