www.madridiario.es

La amaxofobia, miedo a conducir, afecta al 33% de la población

Que conduzca otro

Que conduzca otro

Por Lucía de la Fuente
martes 18 de enero de 2011, 00:00h
Actualizado: 19/01/2011 13:15h
El 33,3 por ciento de la población tiene miedo, en mayor o menor medida, a conducir. Un seis por ciento de ellos confiesa que el hecho les provoca tal nivel de ansiedad que ha renunciado a hacerlo. Padecen, aunque muchos no lo sepan, amaxofobia, un temor patológico ligado a la conducción. Madridiario analiza sus causas y posibles soluciones.
Hace seis años Blanca (nombre ficticio) se quedó “atrapada”, literalmente, en la plaza de Manuel Becerra. Era una de las primeras veces que cogía el coche, prácticamente estrenaba carné. El tráfico, como es habitual en la zona, era denso. Cuando el semáforo se puso en verde, la mala suerte se alió con la poca experiencia y el vehículo, un Ford Fiesta, se caló en mitad de la glorieta. Los coches que venían de frente arrancaron y Blanca se puso nerviosa. Los conductores, impacientes, hacían sonar el claxon y acababan optando por esquivarla. “No fui capaz de arrancar hasta que pasaron tres turnos de semáforo”, recuerda. Cuando al fin lo logró lo único que quería era salir de allí: “Acabé subiendo el coche a la acera de las dársenas de autobuses, llamé a mi hermano para que lo sacara de allí y me fui en Metro”. Desde entonces, no ha vuelto a intentar conducir.

Lo que le pasa a Blanca es muy habitual: “Hay muchos casos de personas, sobre todo de mujeres, que cuando están aprendiendo y pasan dos o tres malos momentos al volante deciden tirar la toalla”, explica la psicóloga experta en fobias Estela Pérez. Otro caso, más frecuente según la experta, es el que afecta a gente que llevaba años conduciendo con fluidez y “de buenas a primeras vive un episodio de ansiedad mientras conduce y coge miedo”. Estas personas acaban optando por viajar en transporte público o pidiendo a otros que conduzcan en su lugar.

El temor se manifiesta principalmente con un sentimiento de angustia excesivo aunque, dependiendo de la persona, también puede generar sudoración, taquicardia, fuertes dolores musculares o incluso insomnio la noche antes de emprender un viaje. Los síntomas se agravan cuando las condiciones del tráfico no son favorables (o a los afectados no les parecen favorables). “Cuando está lloviendo, nevando o con niebla, cuando hay mucho tráfico, cuando algún ocupante del vehículo es un niño o cuando la carretera es una autopista o autovía la fobia aumenta”, asegura Pérez.

No obstante, el tener algo de miedo cuando se conduce, a pesar de ser desagradable, es natural. Según datos hechos públicos por la Dirección General de Tráfico, en 2010 se registraron 1.730 muertes por accidentes en las carreteras españolas, 82 de ellas en la Comunidad de Madrid. Esta cifra, a pesar de haber disminuido con respecto a 2009, sigue resultando escandalosa. La amaxofobia sería por tanto un miedo más racional que otros temores como puede ser la aracnofobia (miedo a las arañas), la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), la androfobia (miedo a los hombres), la astrofobia (miedo a las estrellas), o la nictofobia (miedo a la oscuridad), por citar algunos ejemplos.

“Tener miedo es bueno porque es adaptativo. Es una respuesta innata de todos los seres vivos y nos protege y nos ayuda a sobrevivir como especie. Pero cuando hay fobia, hay  un exceso de miedo. Y entonces es el miedo el que controla a la persona, lo que le incapacita y no le deja funcionar por la vida”, explica la psicóloga.

En cualquier caso, el miedo extremo a conducir tiene varios grados. Un estudio del Instituto MAPFRE de Seguridad Vial diferencia dos tipos de amaxofobia: la paralizante, que impide a la persona conducir, y la circunstancial, que produce sensaciones de tensión en situaciones específicas –condiciones climatológicas, fluidez de tráfico, etc.-

Más mujeres con miedo
El informe además destaca que el miedo a conducir afecta más a las mujeres (64 por ciento) que a los hombres (36 por ciento). El dato contrasta con el índice de accidentalidad, muy superior en hombres que en mujeres. Además, mientras ellas desarrollan amaxofobia a edades tempranas, ellos lo manifiestan a partir de los 50 o 60 años, “en general cuando empiezan a perder capacidades físicas”.

La explicación a este fenómeno podría tener varios factores. La psicóloga Estela Pérez considera que simplemente se trata de que la “coordinación motora y espacial es, por lo general, mejor en los hombres, aunque por supuesto hay excepciones”. Si a esto le añadimos a que, por tradición machista, las mujeres han conducido menos, es normal que desarrollen antes la fobia.

No obstante, personajes admirados como el madrileño Javier Bardem padecen también este miedo. En 2008 el actor reconoció en una entrevista concedida al diario alemán en Berliner Zeitung que uno de sus mayores temores eran los coches: “Mucha gente tiene miedo a volar. Yo no. Mi mayor pesadilla es morir en un accidente de coche. Por eso nunca me he sentado al volante, salvo en mis películas”.

Se puede superar
A pesar de que, según un estudio de Attitudes, tan solo un uno por ciento de los afectados por amaxofobia opta por tratar correctamente este tipo de episodios de ansiedad y la mayoría se limita a dejarlo pasar o abandonar la conducción, conviene recordar que es un miedo "relativamente fácil de superar".

"Lo mejor es que la persona que quiera superar esta fobia acuda al Colegio de Psicólogos de su ciudad y le pongan en contacto con un especialista en fobias", afirma Pérez. Además, los expertos recomiendan reflexión -pensar en positivo las razones para coger el coche-, práctica -no aparcar el coche por una mala experiencia, sino practicar todo lo posible-, y pedir ayuda al entorno cercano.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios