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El roscón de Reyes, un dulce sin edad

El roscón de Reyes, un dulce sin edad

miércoles 05 de enero de 2011, 00:00h
Actualizado: 05/01/2011 14:47h
El roscón de Reyes, un legado invulnerable al paso del tiempo, nos visita cada Navidad con su sabor inconfundible. Ya sea relleno o sencillo, congrega siempre en su mesa a golosos de todas las edades.
Esteban Fernández, portavoz de la asociación empresarial de pastelería artesana (AEPA), admite que conserva  las figuritas de roscón que coleccionaban sus padres. Y es que, asegura, este característico postre "da para crear muchas tradiciones entre las familias que lo disfrutan".

Las tradiciones no saben de economía. A pesar de la crisis y de la reducción de ventas diarias, la producción y adquisición de roscones ha conseguido mantenerse esta temporada. El precio medio del roscón es de 24 euros el kilogramo, una cifra que ha provocado que los roscones más vendidos este año están siendo los de medio kilogramo, frente a los de un kilogramo, que fueron los más consumidos el año pasado.

"Los pasteleros llevan cuatro años haciendo malabares por culpa de la crisis", cuenta el maestro pastelero. Esteban explica que, para alivio del sector, "la llegada de cualquier festividad motiva al público a responder a la llamada del dulce". Las pastelerías han prolongado mucho la campaña de roscones debido a la importante demanda. Hasta marzo se podrá encontrar este dulce típico en las pastelerías de la capital.

En cuanto a las preferencias de los consumidores, sigue triunfando el roscón sin rellenar, frente a la nata, que ocupa el 40 por ciento de la demanda. Le siguen la trufa y el cabello de ángel, que abarcan el 20 por ciento.

La edad media de  los compradores de roscón ha variado en los últimos años. Las amas de casa de mediana o tercera edad son las que adquieren con más frecuencia esta delicia navideña. Otra tendencia que empieza a generalizarse es el encargo del roscón a medida, a gusto del consumidor.

El secreto está en la masa
Casa Mira
es uno de los puntos de mayor referencia en materia de dulces. Su fundador, el confitero Luis Mira, comenzó a vender sus productos en 1842 en la Plaza Mayor. Desde entonces, sus herederos han querido mantener la tradición familiar y siguen elaborando sus productos a la manera de antaño.

Amelia es a día de hoy la encargada de la tienda. Atareada con la producción de roscones, explica que los dulces de su tienda se caracterizan por las nueces que sustituyen a la común almendra. "Otros ingredientes, como el agua de azahar y la ralladura de naranja y limón, son imprescindibles para dar al roscón ese sabor característico", agrega.

En cuanto empieza el adviento, Casa Mira se centra en la producción de sus turrones artesanales, pero a partir de año nuevo su horno dedica el 90 por ciento de su actividad a la elaboración del roscón de Reyes. Varias generaciones de compradores han ido heredando la costumbre de adquirir en su tienda los dulces navideños.

Las confiteras saben que el plato fuerte llega entre este miércoles, víspera de la Epifanía, y el jueves. En cuanto al precio de sus roscones, a pesar del encarecimiento de las materias primas para su elaboración, Casa Mira "no ha subido el precio y la gente sigue respondiendo", cuenta Amelia.

La cita solidaria de esta Navidad llega este miércoles de la mano de Aldeas Infantiles con un roscón solidario en la puerta del Sol. En su XXII edición se han repartido dos toneladas de este dulce típico, lo que equivale a más de 4.000 raciones acompañadas de chocolate caliente. Los donativos recaudados irán destinados a apoyar la labor que la organización realiza en España, donde existen un total de ocho aldeas repartidas por toda la península.

Un dulce muy tradicional
Se cuenta que todo comenzó en la corte de Luis XV durante la festividad de la Epifanía. Su cocinero, procedente de Europa del Este, quiso agasajarle con un postre típico de su tierra y cocinó para tal ocasión una rosca de aspecto similar al roscón de Reyes. También introdujo una sorpresa dentro de la masa. Al monarca le gustó tanto la curiosa rosca y el detalle que contenía que le encomendó repartir en la corte varios ejemplares con monedas de oro en su interior. A lo largo del siglo XVIII, la costumbre, ya arraigada en Francia, llegó a España, donde todas las clases sociales disfrutaron de este dulce navideño.

Otras teorías apuntan a que el origen del roscón está ligado a las fiestas invernales que celebraban los romanos en honor al dios Saturno. Se trataba de esconder un haba en algún rincón de la vivienda y al esclavo que consiguiera encontrarla se le concedía la libertad mientras durasen las fiestas saturnales.

A día de hoy, el roscón sigue premiando a los amantes de su sabor con figuras de cristal o cerámica. En otras partes de la península, como Cataluña, el roscón lleva dos objetos: la sorpresa y el haba, posibles reminiscencias de la Antigua Roma. Esta corona navideña ha llevado su éxito también fuera de Europa; en Sudamérica se encuentra con facilidad entre los dulces navideños de las pastelerías.
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