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Almodóvar en NY: telón precipitado

Almodóvar en NY: telón precipitado

lunes 03 de enero de 2011, 00:00h
Actualizado: 04/01/2011 13:33h
Dos de la tarde, del domingo 2 de enero, en Manhattan. Comienza la penúltima representación de 'Women on the verge of a nervous breakdown' (Mujeres al borde de un ataque de nervios).
Las funciones matinales son tempranas. En Broadway no existe la representación de las diez de la noche. El teatro Belasco cierra precipitadamente el montaje basado en la película de Almodóvar.

Estaba anunciado el final para el 23 de enero pero se ha adelantado tres semanas. Poco más de sesenta funciones para esta comedia musical, vapuleada por la crítica. Patio de butacas lleno pero las localidades de 126 dólares podían encontrarse a 80.

El espectáculo tenía muchas papeletas para no gustar en Broadway.  Ya el comienzo, con un número musical titulado 'Madrid', deja claro que vamos a ver un enloquecido movimiento  escénico a base de sicalípticas proyecciones y muebles entrando, saliendo, subiendo y bajando. La figuración parece sacada de 'Laberinto de pasiones', más que de Mujeres…Las coreografías son francamente bochornosas y la música, siempre con ritmos latinos, se olvida en cuanto terminan las canciones. Queda una especie de vodevil, con momentos afortunados en el segundo acto, y algunos chistes que funcionan muy bien. Y están muy bien las “ingenuas” que imitan perfectamente a María Barranco como Candela y a Chus Lampreave como la portera.

Pasan demasiadas cosas en la escena y el público acaba desorientado. Se conforma con reír los chistes que colocan estupendamente los actores. Da la impresión de que el director no ha sabido por donde hincarle el diente a esta historia de amores cruzados y amantes terroristas que en la gran pantalla  funcionó como alta comedia pero que el teatro naufraga en terreno del disparate. El Madrid que se pretende mostrar dista mucho de  ser el que retrató Almodóvar en sus primeras películas.

Uno se pregunta, a la vista de este resultado, qué atrajo a dos estrellas de la escena neoyorquina como Patti LuPone y Brian Stokes Mitchell. La primera tiene diez minutos inolvidables en la segunda parte cantando ‘Invisible'. Demuestra cómo y por qué es una de las grandes de Broadway. Y consigue la ovación más prolongada y sincera. Brian Stokes tiene una de las voces más impactantes del musical. Pero aquí apenas puede lucirse con un personaje –Iván- alejado de su categoría artística. Un vestuario ecléctico y poco sofisticado –salvo el de LuPone- no contribuye a generar glamour en la escena.

¿Qué ha movido a los productores a poner en pie este proyecto? Francamente, no lo sé. Quizá pensaron que los nombres de Almodóvar, LuPone y Stokes Mitchell serían taquilleros. Si, además, incluían a una estrellita de American Idol (Operación triunfo en USA) podían llevar a público joven. Pero Justin Guarani, como el apocado y atractivo Carlos, tampoco tiene “carne” en su personaje. Al final el público aplaude amablemente pero no se aprecia el entusiasmo con que reciben otras producciones. Por cierto, con la cantidad de españoles que hemos visto por Times square, no advertimos ninguno en este curioso experimento de raíces locales. Seguramente apostaron por valores seguros, o sea, El fantasma de la ópera y El rey león. Para estos shows la crisis no existe.
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