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¿No sabe quién soy yo?

¿No sabe quién soy yo?

lunes 20 de diciembre de 2010, 00:00h
Las comisarías han cambiado mucho y para bien. Si, las de Policía. Si no vas esposado y detenido, no notas que estás en una de ellas. Una oficina como otra cualquiera de la Administración, en la que puedes denunciar delitos y obtener el DNI o el pasaporte.

A eso iba un colega cuando, al ver que casi no había nadie más que agentes del Cuerpo Nacional de Policía, se dirigió a uno de ellos y le preguntó ¿no sabe quién soy yo? El funcionario del Estado, sonriente y alegre por la cercanía de las fiestas navideñas, no recibió mal la cuestión planteada por mi querido colega. Por el rostro del ciudadano, percibió que no era un imbécil que pretendía un trato diferenciado ni una mejor atención por ser alguien importante, ya que no había demoras en la atención ni largas colas.
 
¿Qué dice?, preguntó el policía. “Nada especial”, respondió el madrileño enseñando su DNI en la mano, “sólo que me ayude a saber quién soy”. Explicó que estaba aturdido y que tenía problemas de identificación, que la crisis económica le había tocado de lleno.
 
Perdió el empleo hace más de dos años, también la posibilidad de pagar mensualmente la hipoteca de su piso, en el que vivía con su pareja sentimental, también parada, y con los hijos de ambos. Sus únicos ingresos, los 426 euros que el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, su presidente y secretario general del PSOE, su partido, le puso en la cartera durante meses al no tener más ayudas.

Ahora resulta que las nuevas medidas del Ejecutivo central incluyen la supresión de esta paga, lo que supone que se quedará sin lo poco que recibe, que en febrero de 2011 dejará de percibir. Además, los suyos pretenden hacerle trabajar dos años más para tener una jubilación decente. “¿Me entiende ahora?”, dijo al policía, quien contestó lacónicamente con una frase desesperada: “Eso mismo me pasa a mí”.

Al agente policial, afiliado al PSOE y al Sindicato Unificado de Policía, le bajaron el sueldo y también trataba de entender cómo las promesas de Zapatero se fueron deshinchando como los globos con agujeros. Ambos recordaron que el líder de su partido, el de los dos, repitió durante muchos meses que no habría recortes sociales, que no tocaría las pensiones, que no reformaría el Sistema de Pensiones sin el consenso sindical, que por nada del mundo reduciría la Ayuda al Desarrollo y que no haría pagar las consecuencias de la crisis más a los que la sufren que a los que la provocaron, aquellos banqueros y señores de las finanzas que jugaron con fuego y que provocaran las quemaduras del resto de la ciudadanía.

Ambos participaron en la huelga del 29-S, la de UGT y CCOO que tan poca repercusión tuvo, y tienen previsto hacer todo lo posible para que salga adelante y con mucha complicidad ciudadana la que se puede montar en enero de 2011 si el Gobierno de Zapatero, el suyo, de los dos, sigue adelante con su reforma de las pensiones y con las demás medidas ajenas a su pensamiento y a la tradición del socialismo de posicionarse junto a sus seguidores de siempre.

Sabedores que su partido no es el convocante de la nueva huelga contra el Gobierno de Zapatero y que si la apoyan se colocan enfrente del PSOE, decidieron abrazarse para tratar de saber quiénes son,  porque el nombre que aparece en el DNI es el mismo que el del carné del partido, que desgraciadamente propone actuaciones para contentar a los mercados y que tanto descontentan a su base social.

“Nosotros ya sabemos quiénes no somos. ¿Sabrá Zapatero quién es”. Escuchaba uno de los labios del otro la misma pregunta y ambos coincidieron en considerar que aunque duele ir contra su Gobierno, lo más lógico es ir de nuevo a la huelga general como respuesta pacífica y cívica ante una medidas poco socialistas y más propias de listos que parecen socios de los que montaron la crisis.
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