miércoles 01 de diciembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 13/12/2010 14:16h
La Abadía de la Santa Cruz del valle de los caídos es un monumento español construido entre 1940 y 1958 y Según el decreto fundacional de 1 de abril de 1940, el monumento y la basílica se construyeron para: “...perpetuar la memoria de los caídos de nuestra gloriosa Cruzada [...] La dimensión de nuestra Cruzada, los heroicos sacrificios que la Victoria encierra y la trascendencia que ha tenido para el futuro de España esta epopeya, no pueden quedar perpetuados por los sencillos monumentos con los que suelen conmemorarse en villas y ciudades los hechos salientes de nuestra historia y los episodios gloriosos de sus hijos.”
Ahora bien estos días esta siendo tema de encendido debate entre los fieles que acuden y los detractores que mediante asociaciones han llegado incluso a pedir y además en serio, la voladura de su cruz o desmontar la magnifica Piedad, que corona la entrada.
Además de bla blas, sectarismos, trifulcas y absurdos políticos del pasado, presente cercano o lejano, debemos, necesitamos de manera urgente aprender todos a respetar, a no juzgar el arte, el patrimonio, nuestro legado, en función de lo que entendemos puede ser nuestro derecho.
No tiene nadie derecho a restar legado a este país, mediante excusa alguna, ni siquiera a intentarlo. Que yo sepa a día de hoy nadie ha osado instar a desmantelar pantanos por el hecho de haber sido construidos en la época franquista como los Nuevos Ministerios o Azca.
Hay otros países que tienen la suerte de valorar todo aquello que el arte les ha dejado en su historia al margen de si es religioso o no. Es como si en Roma decidieran derrumbar el Coliseo por la muerte de los cristianos en otros tiempos allí.
Vamos a tener que tomar lecciones de entendimiento conjunto para aprender a valorar sin confundir términos.
Jauregui prevé que antes de fin de año se restablezca al fin el paso a la basílica al fin, una vez que se garantice el acceso y el normal desarrollo del culto con la instalación de unas mallas sobre la escultura y una plataforma de hierro y madera. Y ya solo restará pedir respeto, sentido común a los mortales y un poquito de visión artística.