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Agravio comparativo

Agravio comparativo

Por Ángel del Río
martes 23 de noviembre de 2010, 00:00h
Decía el profesor Enrique Tierno que los ayuntamientos deberían hacerse fuertes ante el poder del Estado. Eso no ha sido posible hasta ahora porque los ayuntamientos, con sus recursos surgidos de la recalificación del suelo, las plusvalías, las licencias y el chollo inmobiliario, han sido autosuficientes económicamente y no se han preocupado por una unión de acción, como se dice en términos sindicales, para plantar cara al Estado y exigirle una gran pacto municipal a nivel nacional.

Ahora nos enfrentamos a situaciones injustas, como la adoptada por Rodríguez Zapatero contra el Ayuntamiento de Madrid, negándole el pan y la sal de la refinanciación de la deuda.

Como a buen entendedor pocos datos bastan, he aquí algunos que demuestran el comportamiento del gobierno central con el de Madrid, de absoluta intolerancia y de criterios distintos para casos idénticos. La Ley Orgánica de 2009 reformó el modelo de financiación de las Comunidades Autónomas, lo que permitió a éstas contar anualmente con 11.000 millones de euros adicionales, lo que no fue obstáculo para que además se autorizara a estas a dedicar su endeudamiento a financiar gasto corriente y la posibilidad de incrementar su deuda. Agravio comparativo con lo que ahora se hace con los ayuntamientos.

Según los últimos datos publicados por el Banco de España, el Ayuntamiento de Madrid tiene una deuda de 7.145 millones de euros y cerrará este ejercicio con 6.453 millones.  Por lo que respecta al Estado, para el próximo año tiene previsto ingresar 192.000 millones de euros de endeudamiento bruto, de los que 43.300 corresponden a deuda nueva y 148.700 son refinanciación de vencimientos de deuda anterior. Se pueden meter más datos en la coctelera económica, pero para que sea comprensible para el común de los mortales, basta decir que si la administración central no pudiera refinanciar su deuda, como no se le permite al Ayuntamiento, el Estado quebraría en siete días. Es decir, si se aplicara asimismo lo que aplica a Madrid, la quiebra sería inmediata. Esa es la realidad. Diferente trato para el mismo problema.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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