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Kiko Veneno, músico

'En España viven de la música muchos locutores de radio y muy pocos músicos'

"En España viven de la música muchos locutores de radio y muy pocos músicos"

Por Lucía de la Fuente
viernes 15 de octubre de 2010, 00:00h
A José María López Sanfeliu (Figueres, 1952) todo el mundo le conoce como Kiko Veneno. Muchas de sus canciones -'Volandoy Voy', 'Echo de menos', 'Lobo López', 'Joselito', 'En un Mercedes blanco'- son sabiduría popular. Este viernes presenta en Madrid su último trabajo, 'Dice la gente', con un concierto en los Teatros del Canal.
-Ya hace cinco años de ‘El hombre invisible’ y ahora vuelve a los escenarios con ‘Dice la gente’. ¿Qué trae de nuevo este disco?
Un montón de cosas nuevas. Este disco no se parece a ninguno que yo haya hecho. Está dentro de mi estilo pero es bastante novedoso. La sonoridad, por ejemplo, es diferente. La segunda canción, 'Cadena de oro', tiene influencias del flamenco, de música africana y la de los grandes músicos que me rodean. Yo busco darle personalidad a las canciones porque ahora la música está 'muy mala', hay poco espacio para los músicos y muchos cantantes y canciones parecidos. Ninguno sobrevivirá. Nosotros hemos estudiado a Darwin a conciencia y hemos visto Master and Commander, así que nos hemos dado cuenta de que para sobrevivir hay que adaptarse y diferenciarse (risas).

-¿Le importa lo que dice la gente?
‘Dice la gente’ es una muletilla que uso para dar la vuelta a un par de tópicos. Por ejemplo el de “de algo hay que morir”. Yo digo más bien que “de algo hay que vivir”. O el de “solo se vive una vez”, mientras yo digo “solo se muere una vez”. En este disco hay de todo. Canciones de amor, canciones sobre el valor del oro y de cómo ahora las personas se cotizan en bolsa, canciones divertidas…

-¿Qué van a ver los que vayan esta noche a los Teatros del Canal?
Yo les aconsejaría que llevaran una canoa o unas botas de agua. Como es en los Teatros del Canal que tengan cuidado dónde ponen el pie (risas). No, en serio, no corren riesgo ninguno. Me ha llamado en persona Esperanza Aguirre y me ha dicho que no hay problema, que está garantizado que nadie se va a caer al agua (risas). Lo que vamos a hacer allí es una presentación del disco. Y vamos a intentar hacerlo teatralmente. Dentro de nuestras posibilidades claro, porque tampoco tenemos un director de escena ni es una gira súper costeada. Es una gira humilde y sin grandes pretensiones, pero con mucho corazón. El vestuario y la iluminación va a ir en consonancia con el mensaje que queremos transmitir.

-Catalán de nacimiento y andaluz de corazón, usted además conoce muy bien Madrid. ¿Qué le parece esta ciudad?

Madrid es una ciudad dura, muy difícil y sin ninguna motivación geográfica. Es de las pocas capitales del mundo, junto con Brasilia, que se construyeron porque a un rey se le ocurrió así viendo un mapa. Pero tiene mucho corazón. Siempre digo que es la ciudad del cine, por esa fantasía con la que está creada y que integra muy bien a todo el que viene de fuera. Es una ciudad que vota sistemáticamente al PP y me da la sensación de que la gente está muy ‘encabronada’. La extrema derecha no se da cuenta de que esta ciudad no les pertenece. Bueno, ya vendrán tiempos mejores.

-Ayer escribió en su blog que ensaya con la puerta abierta y que ya nadie se para a saludar. Me cuesta creerlo.

Pues créelo. También es verdad que ensayamos en un sitio donde pasa poca gente. Antes siempre ensayábamos en lugares muy cerrados y manteniendo nuestra privacidad, pero ahora tenemos un problema con el aire acondicionado –lo instalaron donde estaba el extractor- y para que la gente fume abrimos la puerta. Es un sitio de trabajadores, no hay ambiente ninguno y allí no se para nadie. Lo que quería decir con el post es que se ha perdido un poco la expectación por la música. Antes los que pasaban se paraban ante los locales de ensayo. Ahora parece que la música ya no tiene el atractivo que tenía antes, lamentablemente para nosotros que vivimos de ella. Y es un error porque la vida necesita música.

-Usted suele ‘rumbear’ canciones de los Beatles, de Bob Dylan… y ahora ha versionado la canción Bird on a wire de Leonard Cohen –'Pájaro en el cable'-.
Sí. Hubo una época en que metía por rumba lo ‘poquillo’ que sabía. No se muy bien por qué, son improvisaciones que me dan, intuiciones. La canción de Cohen dice que se siente sólo, como un pájaro en un cable, cuando en los cables de los postes de teléfonos normalmente hay muchos pájaros. Me gustaba. Cohen tiene una música que se toca con los tres acordes mayores, muy fácil, muy redonda.

-En otra canción del disco, 'El mosquito suicida', canta con Muchachito, Tomasito y El Canijo de Los Delinqüentes (el G-5 al completo). ¿Cuándo volveremos a verles juntos en concierto?
'El mosquito suicida' es una rumba de Cádiz. Lleva el ritmo de su carnaval. A ver si para el año que viene podemos hacer algo juntos. De momento no hay planes, aunque a mí me gustaría.

-Va camino de los 60 años, ha vivido tres generaciones de música y sigue triunfando entre los jóvenes. ¿Le sorprende?
La década de los 60 fue la que me hizo que quisiera cantar. Fue la gran revolución. Los hippies pararon la Guerra de Vietnam. Tu dime a mí ahora que hippies pueden parar guerra ninguna. Es impensable. Luego en los 70 me metí en la música, en los 80 en la miseria porque fueron los años del techno y de la música banal, aunque se crearon grandes melodías. En los 90 empieza la gran sequía, donde sale Nirvana y poco más. Y ahora… nosotros no somos jóvenes pero nuestra electricidad sigue siendo rockera y flamenca, tiene esa chispa. Eso es lo que nos comunica con la juventud.

-¿Le ha afectado la crisis a Kiko Veneno?
Un montón. Hay muchos menos conciertos, se venden menos discos… Yo antes vendía 50.000 discos y eso se acabó. Además ya tengo 58 años. Siento que de alguna manera las nuevas generaciones empujan en una dirección en la que yo no estoy, y se me escapa. Y tampoco soy tan clásico como para poder vivir de las rentas. Estamos ahí en una encrucijada.

-Pero a usted le gustaría seguir toda la vida ‘echando cantecitos’.
Sí, bueno. Intento ser frío en ese aspecto. Me metí en la música de casualidad, entré tarde –con 25 años- y hasta los 40 no logré vivir de ella, así que tampoco me voy a empeñar en cantar siempre. Cuando vea que no tengo posibilidad de financiar bien discos y que a mi gira no va gente, lo dejaré. Ojalá que no pase, pero nunca se sabe. Tampoco sería tan descabellado ni tan dramático dejar de hacer música. Hay muchas cosas que hacer en la vida. Yo he sido feliz y he podido vivir de la música. Eso en España es toda una heroicidad porque aquí viven de la música muchos locutores de radio y muy pocos músicos.
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