El Ayuntamiento de Madrid ha transformado la calle de Manuel Pavía, situada en el distrito de Villa de Vallecas, en zona de coexistencia entre peatones y automóviles.
Acupuntura urbana, microcirugía, permeabilización de los barrios. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha definido de numerosas maneras la fórmula que ha aplicado el Ayuntamiento para conseguir continuidad peatonal y liberar espacios públicos en la capital. En 2003, el Consistorio trazó una estrategia para la revitalización de las calles que más sufrían los rigores de un urbanismo que no se había adaptado aún a los rigores que exigen los nuevos tiempos: los cascos históricos.

Fue el Programa de Recuperación Cascos Históricos, que ha actuado en Fuencarral-El Pardo, Vicálvaro, Hortaleza y Villa de Vallecas. En este último distrito, han concluido los trabajos de la última pieza de esta intervención. Es la de la calle de Manuel Pavía, que se ha convertido en zona de coexistencia. O lo que es lo mismo, un espacio compartido para peatones y vehículos.

La intervención ha consistido en poner al mismo nivel 1.200 metros cuadrados de aceras y calzadas, delimitadas por bolardos y diferenciadas por adoquines de colores (rojo viejo para los peatones y pizarra para el tráfico). Ha sido una reordenación de espacios que ha permitido ampliar el área para los viandantes en 800 metros cuadrados (la adecuación de la calzada) y hasta los 3,10 metros por acera, sin perder plazas de aparcamiento en batería. Además, se ha mejorado la accesibilidad mediante la rebaja de 8 pasos de cebra. Todos estos trabajos han costado 200.000 euros.
Gana la accesibilidad
Es la última actuación que ha realizado el Consistorio a través del Programa de Recuperación de Cascos Históricos municipal en el distrito y la única de esta legislatura. En el anterior mandato ya se recuperaron cinco calles y varios viales del distrito: Puerto de Alazores, Sierra de Gredos, Santa María de Salomé, Congosto, Puerto de Somosierra, Archivo, Francisco Fatou, Federico García Lorca, Monte Aya y Peña Ambote.

La intervención global ha supuesto la renovación de 2.711 metros cuadrados de aceras, la ampliación de 625 metros cuadrados, la renovación de 4.195 metros de calzadas y la transformación de 54 pasos de peatones en espacios accesibles. Todo este trabajo, que ha costado 1,55 millones, ha pemitido recuperar 4.820 metros cuadrados para el peatón, de los que 4.195 son zonas de coexistencia y 625 corresponden a la ampliación de aceras.