En la actualidad existen curiosos métodos para inmortalizar a los difuntos. Tanto las personas como las mascotas ahora pueden ser recordadas en una joya, en un tatuaje o en un diamante.
Siempre se ha dicho que la muerte es uno de los negocios más rentables que existen hoy en día. Y a las pruebas nos remitimos. Ya no basta con enterrar el cuerpo bajo tierra o incinerar sus restos y depositarlos en una urna o en un lugar en concreto. Desde hace unos años se ha puesto de moda darle forma a las cenizas obtenidas de la incineración y convertirlas en preciados objetos que pueden convivir cientos de años al lado de las personas que decidan optar por este tipo de métodos.

Algunas compañías ofrecen la producción de diamantes utilizando las cenizas de personas fallecidas. Una
empresa suiza se encarga de crear esta piedra preciosa con tan sólo una pequeña parte de los restos. Aunque dicen que un diamante es para toda la vida, es para pensárselo: el precio puede alcanzar los 5.000 euros.
Otra diseñadora de joyas,
Anna Schwamborn, creó hace un par de años una colección en cuya producción se utilizaron las cenizas y el pelo de personas que han abandonado este mundo. Según la creadora, estos objetos -entre los que hay pulseras, collares, pulseras y otros accesorios- recordarán a la gente a sus parientes o amigos fallecidos.
Las artes plásticas no se han quedado atrás a la hora de ofrecer un nuevo destino a los restos fúnebres. La artista
Betty Wilson-Brokl decidió pintar unos retratos de su madre y los cubrió con una capa de cenizas de su cuerpo. La pintora patentó la idea y crea estas obras de arte, también retratos y cuadros abstractos, por precios que oscilan entre los 700 y los 1.000 euros.

Los funerales 'espaciales' son el último grito en Estados Unidos. La empresa
Space Services ha querido poner en práctica aquello de 'cuando alguien muere se va al cielo'. Para ello, por un 'módico' precio de 10.000 dólares, los interesados pueden lanzar a la Luna -a través de vuelos privados en cohetes- un gramo de cenizas. El primer lanzamiento está previsto para el año 2012.
Otra opción de viaje que plantea la empresa estadounidense para las cenizas, también utilizando el cohete como medio de transporte y guardándolas en una cápsula, es que las cenizas permanezcan en la órbita de la tierra. El precio de tan singular recorrido sin vuelta oscila entre los 2.500 dólares -por un gramo de cenizas- hasta los 5.000 dólares por 7 gramos. Por 7.500 dólares se pueden colocar en órbita 14 gramos, uniendo las cenizas de dos personas, por ejemplo un matrimonio. El próximo lanzamiento de este tipo tendrá lugar a finales de este año 2010. Lo único que no garantiza la empresa es el período de estancia de las cápsulas en órbita, pero se promete que permanecerán girando alrededor de la Tierra al menos 200 años.
Y para excentricidades, atentos a esta: cuando
Mark Gruenwald, uno de los editores más importantes de Marvel Comics murió en 1996, su último deseo fue que mezclaran sus cenizas con la tinta usada para uno de los cómics. La compañía hizo realidad su sueño en 1997; reimprimó con la tinta espercial una colección escrita por Gruenwald en los años ochenta.
No queda ahí la cosa. El escritor del libro “Fear and Loathing in Las Vegas”, el periodista
Gonzo, Hunter S. Thompson, murió en 2005 y sus cenizas fueron utilizadas con unos fuegos artificiales que pagó su amigo Johnny Depp.

Los tatuajes también pueden llevar impregnadas las cenizas de un ser querido. Según publicó el diario
Daily Mail, una mujer de 50 años le hizo un homenaje a su hijo fallecido tatuándose en el cuerpo un árbol, un ángel y un poema, con un tinte especial que llevaba las cenizas de su descendiente.
Edward Headrick, responsable de transformar el frisbee en un producto deportivo durante los años setenta, cuando murió en 2002 pidió que mezclaran sus cenizas con el plástico con el que fabricaban los famosos discos. Y así fue.
Si el deseo del difunto es pasar al 'más allá' cerca del mar, la compañía
Eternal Reefs ayuda a cumplir el deseo convirtiendo los arrecifes en el hogar eterno. Las cenizas van adosadas en una especie de lápida marina que sustituye a la clásica urna y que permanecerá bajo el agua el resto de la eternidad.

Extrañas maneras de conservar la memoria de los difuntos, que cada día cuenta con más adeptos. Hasta las nuevas tecnologías han querido adaptarse a esta nueva tendencia. En Estados Unidos, una
empresa ofrece la posibilidad de retratar la vida del difunto a través de pantallas de vídeo instaladas en la tumba, en las que se proyectan imágenes y fotos del difunto; y además, aprovechando la la energía solar.
No cabe duda que el mercado de la muerte continúa en alza. La crisis no afecta a uno de los negocios más rentables de esta vida.