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Alfredo Menéndez

Caja Trágica

Caja Trágica

Por Alfredo Menéndez
jueves 17 de junio de 2010, 00:00h
Cuando se junta el hambre y las ganas de comer pueden pasar dos cosas. Que ocurre algo que sólo interesa a los dos que tienen hambre y ganas de comer o que el Ayuntamiento y el Real Madrid llegan a un acuerdo para el alquiler de la Caja Mágica.

El Ayuntamiento de la capital se moría de ganas de colocar a quien fuera y al precio que fuera la joya de la corona de la aventura olímpica que estaba vacía 50 de las 52 semanas del año. Esto era excesivo derroche, fíjense lo que les digo, incluso hasta para Gallardón. Y el Real Madrid se moría de ganas de encontrar un recinto barato en el que aparcar a la siempre menospreciada por Florentino sección de baloncesto que si fuera por él la cerraba mañana. ¡y eso que le cuesta lo que medio tobillo de Cristiano Ronaldo!

Así qué con Mister Hambre – Gallardón – y Monsieur Ganas de Comer – Florentino - dicho y hecho. El alcalde se convierte en casero a cualquier precio para una infraestructura que es una maravilla pero que estaba infrautilizada. Y Florentino saca un pellizco para cinco años si preguntarle a sus socios a los que por otra parte tampoco hubiera hecho el más mínimo caso.

Carabanchel y Vistalegre se habían convertido en un inesperado feudo madridista en un barrio y en un distrito que no siempre ha sido precisamente blanco. Más bien todo lo contrario. Está claro que a Florentino no le íbamos a pedir que se fijara en estas cosas emocionales: el ser superior no está para sentimientos. Y siendo justos tampoco le importa a él si los bares de la zona ganan o pierden negocio o si el ambiente en los alrededores de la plaza era ya seña de identidad para el equipo blanco. Pero a Florentino si le debería preocupar que la mejor media de afluencia de público de la historia moderna del Real Madrid de Baloncesto la ha tenido en Vistalegre: muy por encima de cuando se jugaba en el Palacio de los Deportes de Goya y muy por encima incluso del pabellón de toda la vida de la ciudad deportiva. Y uno hace un equipo para que sus aficionados y sus socios lo vayan a ver. Al menos así debería ser.

Ojalá los vecinos y aficionados de Usera y Villaverde suplan el calor y el cariño que le ha brindado Carabanchel durante estos años. Ellos también se merecen tener a un equipo de primera en su barrio. Pero sobre todo: ojalá no acabe echando de menos Florentino a su afición a la canasta. No sería muy descabellado pensar que esa afición le va a dar a él la espalda, tal y como él se la ha dado a ellos, llevándoselos si preguntar a una instalación que no sabe si quieren.
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