www.madridiario.es

Luis Royo, ilustrador de fantasía

'El cuerpo de la mujer permite transmitir violencia y a la vez dulzura'

"El cuerpo de la mujer permite transmitir violencia y a la vez dulzura"

Por Lucía de la Fuente
viernes 30 de abril de 2010, 00:00h
Actualizado: 03/05/2010 13:07h
Luis Royo cuenta con una obra repartida entre libros, cuadros, cartas del tarot, postales, calendarios, discos y esculturas. Es ilustrador de fantasía. Sus escenarios apocalípticos y la belleza de las mujeres que retrata han hecho que muchos de sus dibujos se hayan paseado por todo el mundo. Y es que, para este aragonés "el cuerpo de la mujer te permite dar violencia y a la vez dulzura en una misma imagen, unas contradicciones que no te puede dar el masculino". Este viernes ha presentado en Expomanga su último trabajo, Dead Moon, una muestra de cuadros originales y bocetos ambientados en la cultura oriental.
Usted ya es un veterano en esto del arte fantástico, a diferencia de otros artistas de los que podemos encontrar este fin de semana en Expomanga. ¿Qué consejo le daría a un principiante?
Esto de dar consejos es duro. Yo tengo una teoría. Cuando hablo con compañeros profesionales vemos que, aunque tengamos cosas en común, tenemos trayectorias muy diferentes, y creo que cada uno debe encontrar la suya. Es muy difícil dar consejos que no se conviertan en una vía peligrosa. En mi caso, empecé con lo que eran los grandes formatos. Aún era el momento de la dictadura de Franco y no tenía nada que ver con el mundo del cómic. Después me metí en él y estoy contento con ese camino. El haber coqueteado con el mundo del cómic y de la pintura me ha servido para la ilustración. Igual otro autor prefiere otro camino. Lo que sí diría a modo de consejo es trabajar duro y que te ilusione lo que hagas, que lo sientas y vibres de alguna manera. Eso sí que creo que es necesario para que el trabajo tenga vida.

¿Pero es difícil llegar a vivir de esto?
Si dijera que no, mentiría. Sí que es difícil y es verdad que los comienzos suelen ser muy duros. Este es un mercado en el que, si eres solamente un autor nacional, estás muy desprotegido. Tienes que conseguir un público internacional y entrar en mercados fuertes como el americano para poder llegar a hacer lo que de verdad quieres. Mi comienzo fue muy duro pero, a la larga, compensa.

¿Cómo ha evolucionado desde entonces?

Venía del mundo del cómic y me metí en la ilustración con cinco a seis ilustraciones que se vendieron rápidamente en el mercado americano. De ahí ya empezaron a surgir encargos. Desde hace unos años ya no hago encargos porque estoy más metido en mis proyectos personales, pero antes tenía muchos trabajos de portadas de libros de fantasía, discos, videojuegos, etc. Fue muy rápido. Si el mercado te acepta, te cuida muy bien. Si tienes un público con el que conectas las editoriales apuestan por ti.

Hoy presenta aquí, en Expomanga, su último trabajo: Dead Moon, una obra cargada de misticismo e inspirada en la cultura oriental. ¿Cómo surge la idea de este proyecto?
Esto venía de que quería contar una historia con su principio y su final. Me planteé el proyecto haciendo cada ilustración con una técnica diferente, con la que me pidiera el momento del relato. Hablé con Rómulo Royo, mi hijo, que está metido en la pintura de grandes formatos, y colaboramos juntos para hacerlo. Hay grafitos que simplemente representan sueños, otros que se hacen en tamaño grande porque a lo mejor quieren transmitir la agresividad de un guerrero... se trataba de ir haciendo el libro conforme a lo que se necesitaba. Ha sido muy bonito de hacer, porque cada momento era un reto diferente. He estado dos años con esto.Luego la historia también era muy dramática y fantástica a la vez. El aire oriental, que es muy etéreo, consigue llegar a unas fantasías muy mágicas. Por eso elegí el toque de cuento chino de fantasía. Eso sí, visto desde un punto de vista occidental.

¿Cuánto tiempo le dedica a cada una de sus obras?
Depende. Los que son grafitos pequeños puedo hacer dos o tres al día y los que son más grandes pueden requerir cuatro o cinco días de trabajo. Lo que sí que es verdad es que cuando te metes en un proyecto y lo tienes claro, te obsesionas, no tienes horarios y te quedas hasta por la noche. Para mí es básico que si la profesión empieza a aburrirte, es necesario dar un giro. Este libro es totalmente diferente a todo lo anterior.

Viendo su trayectoria llama la atención que sus ilustraciones tienen una fuerte carga erótica a la vez que violenta. Da la sensación de que se trata de una búsqueda de la ‘belleza siniestra’. ¿Esto es así?
Si, supongo que sí. Yo esto lo relativizo porque, por ejemplo, cuando uno mira la pintura religiosa se encuentra cantidad de belleza y erotismo en las mismas vírgenes. Las imágenes de Jesucristo son violencia pura. Yo creo que es algo intrínseco en el ser humano que se refleja plásticamente. O te condicionas y tú mismo te censuras, o aparece. Esto es una reflexión sobre el ser humano. Si fuéramos al Prado y quisiéramos quitar todo lo que huele a erotismo o a violencia, habría que descolgar medio museo.

¿Pero a usted le gusta provocar?
También. Yo tengo una serie de cuatro ‘libritos’ que se llaman Prohibited, que salieron para el mercado americano, que tenían un toque muy erótico. Me dijeron que me la podía jugar porque lo mío era la fantasía pero sí, quería provocar.

De hecho, el motivo que más se repite es el cuerpo de la mujer, y su belleza. ¿Por qué esta fascinación?
Para mí el cuerpo de la mujer es mucho más rico, más sutil, más místico y espiritual, está mucho más lleno de matices. A mi lo cotidiano no es que me interese demasiado, me interesan más las bellezas ideales que no se encuentran. El cuerpo de la mujer te permite dar violencia y a la vez dulzura en una misma imagen, unas contradicciones que no te puede dar el masculino, mucho más plano. Si una imagen masculina refleja brutalidad, difícilmente transmitirá dulzura.

¿Son sus personajes producto de la imaginación o están inspirados en personas reales?
Son más bien producto de sueños. Pero no de sueños dormidos, sino de sueños que tienes cuando estás despierto. Anhelos o sensaciones que tienes guardados en cajones del subconsciente, y que pueden llevar ahí desde que eres adolescente. Nunca busco intentar reflejar lo cotidiano, si hay algún parecido con alguien, será fruto de la casualidad.

¿Qué se siente al saber que hay personas que deciden tatuarse en el cuerpo dibujos suyos?
Se me hace curioso. Está bien, enriquece, de alguna manera tu ego.

¿Lleva usted alguno?
¡No! (risas).

¿En qué está ahora trabajando? ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Ahora acabo de terminar Dead Moon, así que me ha quedado la puerta abierta para retomar a un personaje que empecé en 1992. Era un personaje femenino de ciencia ficción, Malefic, que vivía en Nueva York en el dos mil veinte tantos. Es una ciencia ficción muy cercana o nosotros. Tengo muchísimas ganas porque entre proyectos y proyectos, nunca lo he podido coger de lleno.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios