Compartía con Cézanne la idea de que “hay que aprender a mirar la naturaleza en forma de conos, cilindros y pirámides”. Félix Candela - el arquitecto que rompió moldes con sus ‘cascarones’ de hormigón armado- cumpliría cien años si viviera y el Ayuntamiento ha organizado para conmemorar el centenario de su nacimiento, en colaboración con la Universidad Politécnica y la Fundación Juanelo Turriano, una gran exposición en Conde Duque para difundir su obra y su importante y específico modelo de pensamiento y actuación autodidacta.
El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, ha inaugurado este martes la muestra, titulada 'La conquista de la esbeltez', que se puede visitar hasta el 18 de abril, y ha entregado además los premios del Concurso Internacional de Ideas que lleva el nombre del arquitecto madrileño. El alcalde ha subrayado que Félix Candela se atrevió a franquear ese terreno de nadie que existía entre arquitectura e ingeniería, y en el que muy pocos fueron capaces de adentrarse.

“Sólo ciertos nombres, como Maillart, Nervi o ese otro madrileño universal que fue Eduardo Torroja, alcanzaron un simultáneo reconocimiento internacional como arquitectos, ingenieros y constructores. Como ellos, Candela fue libre para poder construir sus propias ideas, y se convirtió a sí mismo en maestro constructor de la modernidad”. La muestra está organizada en función de un recorrido histórico que se inicia con una breve explicación del nacimiento de la “Aventura Laminar de la Arquitectura Moderna”, ligado al desarrollo del hormigón armado, con el fin de facilitar el entendimiento de las aportaciones realizadas por Félix Candela en el contexto internacional.
Réplicas en México
A través de dibujos, imágenes y maquetas se muestran algunas de sus más famosas obras. Hay también dibujos originales que no han sido expuestos hasta la fecha. La segunda parte de la exposición recoge sus últimas obras, colaboraciones y trabajos en Madrid. Fue en 1969 cuando Candela regresó por primera vez a la capital española después de su exilio, y en la década de los 80 empezó a trabajar regularmente en las oficinas de TYPSA, colaborando en proyectos como la estación de Metro de Puerta del Sol de Madrid. Su último trabajo fue el proyecto del L´Oceanogràfic de Valencia, donde se construyó una réplica de su famoso Restaurante Los Manantiales de Xochimilco (México 1958).

Ruiz-Gallardón recordó que la relevante obra de Félix Candela y su fama internacional fueron el fruto de la innovadora y prolífica construcción de sus estructuras laminares de hormigón armado, más conocidas como ‘cascarones’ (construyó más de 800). También destacó el alcalde que a pesar del exilio que le llevó a México en 1939, no fue capaz de cortar del todo su relación con Madrid, con la que siempre mantuvo un estrecho contacto. “Aquí nació y se formó como arquitecto, en la Escuela Superior de Arquitectura, y aquí estaba su gran maestro Eduardo Torroja, quien puso en pie la Asociación Internacional de Estructuras Laminares, que congregó a los más prestigiosos arquitectos e ingenieros de todo el mundo, y entre ellos al propio Candela, miembro de honor desde 1963”.