Varios menores tutelados por la Comunidad aprendieron este lunes a elaborar cochinillo y judiones de la granja de la mano del maestro cocinero Cándido y la presidenta regional, Esperanza Aguirre.
En la residencia regional Las Rosas nunca se había visto una clase tan multitudinaria. Los jóvenes del taller sociolaboral de cocina, que este lunes recibían la visita del 'chef' segoviano Cándido, se encontraron, además, con otra invitada de excepción: Esperanza Aguirre. Y, después de lo que la presidenta había dicho el viernes anterior
sin saber que la estaban grabando, estos chicos se encontraron con su clase de cocina convertida en el foco de atención mediática.
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Sin embargo, a pesar de la insistencia de los periodistas, Aguirre no quería hablar este lunes de política, sino de cocina y de tutela de menores. Tras esquivar la turbamulta que la esperaba a la entrada, hizo oídos sordos a todas las preguntas e interrogó a la directora del centro sobre los 32 chicos que allí viven, sus problemas e incluso la historia del edificio, situado en el barrio de Las Rosas. Después se puso el delantal y pasó a la cocina.
Allí la esperaban los jóvenes alumnos y su 'cicerone' culinario, el maestro segoviano Cándido, que preparó con ellos para la ocasión un cochinillo tan jugoso que podía cortarse con un plato y unos judiones cuyo origen centraron buena parte de la conversación. De nuevo ajena a la prensa, Aguirre se interesaba por los manjares, mientras los chicos, muy formalitos y un poco 'cortados' por el jaleo, no perdían detalle.
La importancia del esfuerzo
Después de unas palabras de agradecimiento a la fundación segoviana —"yo me llamo Esperanza Fuencisla por mi abuelo, que era segoviano y ejercía", reveló la presidenta—, Aguirre se dirigió a los jóvenes para advertirles que deben esforzarse para salir adelante. También les felicitó por haber elegido esta fundación, "una buena elección porque los cocineros hoy son venerados en la sociedad".
Y es que estos chicos, tutelados por la Comunidad por diversos motivos, suelen tener dificultades para emprender una vida independiente. De ahí que el acceso al mercado laboral resulte clave para que puedan 'volar' solos sin caer en la marginación.
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Además de contar con programas de apoyo escolar —que suponen el 90 por ciento del total—, existen talleres como este que los preparan para trabajar y que son elegidos por uno de cada diez menores tutelados. De los 340 que pasaron por ellos el año pasado, 210 consiguieron algún contrato laboral, indicó Aguirre.
Acto seguido, con el cochinillo ya enfriándose en la cocina, Aguirre salió de allí como pudo entre cámaras, grabadoras y micrófonos. Por fin lo dijo claro: "Yo hago muchas declaraciones, pero hoy no". Allí quedaron los jóvenes para continuar con sus clases de cocina, recuperándose de la que probablemente será la jornada más multitudinaria del año y medio que dura su formación... pero eclipsados por esa actualidad política que Aguirre había intentado aparcar para la ocasión.