miércoles 20 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 26/01/2010 20:32h
El Alcalde de Torrejón ha decidido seguir el mal ejemplo de Vic y no empadronar a los vecinos que él estime oportuno. Con ello, el primer edil de Torrejón se salta a sabiendas, aunque lo vista de argumentos técnico jurídicos sin valor alguno, la ley de extranjería y las órdenes aprobadas en 1997 por el actual líder Ppopular y Ministro en su día de Administraciones Públicas, Mariano Rajoy, y que obligan a los Ayuntamientos a empadronar a todos y cada uno de los vecinos de la localidad, sin importar cual sea la situación legal del inmigrante.
La orden firmada por Rajoy (y de la cual ahora reniega) encontraba su justificación en que el Padrón tiene un fin estadístico y que la administración encargada de velar por el control de la inmigración es otra: el Gobierno de España. El PP no es un partido serio: con tal de tratar de gobernar un solar en 2012, son capaces de contradecirse a sí mismos, poner patas arriba el país, y renegar de lo que hicieron cuando gobernaban.
El colmo del cinismo lo escuchamos ayer por boca del actual vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, al defender la actuación del edil de Torrejón y decir que éste al negar el padrón a algunos de sus vecinos tan solo trata de garantizar los derechos fundamentales de los mismos. ¡Pero que cara de cemento! Denegar el padrón significa que esos vecinos no puedan acceder a la educación ni a la sanidad pública, y eso, se llama recortar derechos fundamentales de los ciudadanos. Algo que no sólo es ilegal sino que va en contra de esa Constitución Española que el PP dice tanto defender pero que pisotean cada vez que pueden. El Alcalde de Torrejón y quienes lo secundan no sólo avivan la llama de la xenofobia sino que están cometiendo una irregularidad a sabiendas.
Pedro Sánchez.
Diputado socialista en el Congreso.