Doce campanadas con uvas o gominolas
martes 29 de diciembre de 2009, 00:00h
Actualizado: 19/02/2016 11:14h
Pocas tradiciones son tan españolas como tomar las doce uvas al son de las doce campanadas de Fin de Año. Sin embargo, los caramelos y las gominolas se hacen un hueco en la cada vez más multitudinaria 'Prenochevieja'. Este año, además, se revisa la megafonía para que se escuchen las campanadas en toda la Puerta del Sol. Todo está preparado para el día 31, y Madridiario ha estado dentro del reloj de la Puerta del Sol para comprobarlo.
Semanalmente los relojeros de Hermanos Losada acuden a la Real Casa de Correos para los trabajos de mantenimiento del reloj, pero los días finales de diciembre la puesta a punto se intensifica y estos profesionales acuden todos los días. "En diciembre, sobre todo coordinamos el reloj con el movimiento de la bola, engrasamos la transmisión y verificamos que las ruedas no tengan ningún problema. No podemos dejar margen a los errores. Básicamente durante el año seguimos la misma rutina y verificamos todo el mecanismo. Además, si no hay errores durante el año, ¡cómo va a haberlos en Nochevieja!", afirma Jesús López-Terrado.
Pedro Ortiz Rey y su hermano Santiago junto a Jesús López-Terrado son los encargados de que el mecanismo esté perfecto para el gran momento. Si mientras toman las uvas en sus casas ven alguna vez tres siluetas dentro del reloj son estos tres profesionales, que año tras año cada uno tiene una misión.
Así, uno está pendiente del movimiento, otro de los cuartos y el tercero de las horas. Todo es automático, excepto el accionado de la bola, que generalmente López-Terrado es el encargado de accionar justo veintiocho segundos antes de las doce en punto.
Caramelos y gominolas
La tradición se va ampliando y la Puerta del Sol no sólo congrega cientos de personas el día 31. El día previo, cuando se hace el ensayo para comprobar que todo irá bien, madrileños, resto de españoles y extranjeros acuden al kilómetro cero para celebrar anticipadamente la entrada del nuevo año. Los grupos de amigos son principalmente los que se adueñan de la 'Prenochevieja', y reservan el 31 para comerse las uvas con la familia. Pero la tradición cambia un poco el 30, cuando los más superticiosos prefieren comer doce caramelos o una docena de gominolas, por si trae mala suerte comerse las uvas antes de fecha.
El día del ensayo también es el momento perfecto para hacer las comprobaciones de ruido. "Por mucho que hagamos los controles antes, no sirven de nada porque no hay suficiente ruido. Sin embargo, el día 30 hay casi los mismo decibelios que el 31", asegura a Madridiario López-Terrado. Este año la megafonía se ha revisado y se controlará para que se oiga en toda la plaza. "Los principales puntos de referencia son en la calle de Alcalá y Arenal. Si se escucha ahí, se sentirá en toda la plaza", añadió.
36 segundos para 12 campanadas
Tomar las doce uvas es un derecho para todos y por ello se adapta el ritmo para todas las edades. En el momento en el que suena la primera campanada es cuando se entra en el nuevo año y no cuando suena la última.
Desde ese primer "ding" hasta el último "dong" hay 36 segundos para tomar las doce uvas (o caramelos el día 30), lo que significa que para cada bocado hay tres segundos. "El respeto hacia todo el mundo es fundamental y si las campanadas no fueran a este ritmo los ancianos y los niños no podrían disfrutar de la tradición", afirma el relojero.
Para comprobar que las manecillas de la Puerta del Sol no se adelantan ni se atrasan, los profesionales de la Relojería Hermanos Losada comprueban vía satélite por otro reloj que el mecanismo de la Real Casa de Correos es "muy puntual".
Aunque todos los años los pasos para las doce campanadas son los mismos, siempre es bueno recordarlos. Veintiocho segundos antes de las doce empieza a caer la bola y se escucha su famoso replique. A las doce menos doce segundos comienzan los cuartos. Y a las 00.00 horas en punto suena la primera campanada. Sólo falta desear Feliz Año Nuevo.