La capital comenzó su andadura en 2009 bajo un manto blanco de nieve cuyas consecuencias no fueron tan agradables como la bonita estampa. Retenciones kilométricas, paralización del transporte público y el cierre del aeropuerto de Barajas pusieron en jaque al Gobierno regional que puso en marcha el nivel dos del Plan de Inclemencias Invernales.Once meses después, la situación se repetía.
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El 9 de enero Madrid despertaba con la nevada más copiosa de los cuatro últimos años y con ella se producía el caos en el transporte. Más de 390 kilómetros de retenciones dejaban en las carreteras, durante más de tres horas, a infinidad de conductores. Asimismo, 200 de las 320 líneas de autobuses interurbanos tuvieron problemas y algunas líneas de Cercanías sufrían retrasos debido al hielo y la nieve acumulados en las vías.
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Por el contrario, en el centro de la ciudad, el tráfico era prácticamente nulo puesto que la mayoría de vehículos estaban atrapados en los accesos. Calles resbaladizas que el Ayuntamiento intentó mitigar con 79 toneladas de sal que fueron esparcidas por la ciudad. Además, el Consistorio tuvo que suspender el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) y cerrar las puertas del Zoo.
El 112 recibió 7.300 llamadas en cinco horas y el SAMUR realizó en la capital el doble de intervenciones que un día habitual, en su mayoría por caídas de personas en la vía pública y por accidentes de tráfico. También, se habilitaron 300 plazas adicionales a las ya existentes para personas sin hogar.

Esta inclemencia meteorológica tuvo su repercusión política. Se pidieron explicaciones al Ministerio de Fomento por no haber anticipado las consecuencias del temporal y provocar el cierre del aeropuerto de Barajas. Por su parte, el PSOE de Madrid exigió la convocatoria urgente de la Diputación Permanente de la Asamblea para que el consejero de Interior, Francisco Granados, explicara lo que consideraron los socialistas como un "fracaso" de su gestión de la crisis.
Una vez más el caos
El 1 de febrero volvió a nevar. La Agencia Española de Meteorología (AEMET) falló en sus previsiones y avisó a la Comunidad una hora después de que comenzaran a caer los primeros copos. El resultado fueron de nuevo atascos kilométricos durante horas, aunque como era domingo, el flujo de vehículos era menor y no se alcanzó el colapso absoluto de la anterior nevada.
Desde la Asamblea, se volvieron a pedir explicaciones al Ministerio de Fomento. Así, David Pérez, el portavoz popular, calificó de "incompetente" la actuación de la por entonces ministra Magdalena Álvarez dado que dos carreteras nacionales quedaron cortadas. Esta vez, el asunto se agravó dado que la nevada estaba prevista y era menos copiosa que la del 9 de enero, a pesar de lo cual volvió a provocar un gran daño en las vías de circulación.
Y el año terminó como empezó
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El lunes 14 de diciembre Madrid amanecía bajo un manto blanco como consecuencia de un frío. A las retenciones habituales en las carreteras se sumaron las dificultades por la presencia de la nieve. No hubo grandes problemas en las horas punta gracias a que los dispositivos de prevención funcionaron, pero ello no evitó que los atascos creciesen algo más de lo habitual en la A-3, la carretera de la Coruña A-6y el Corredor del Henares especialmente.
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Pero realmente, el colofón de fin de año llegó con la nevada del 21 de diciembre, fecha en que el invierno hacía su entrada triunfal en la capital. Carreteras cortadas. Metros Ligeros y Aves sin funcionar. El Aeropuerto de Barajas con solo dos pistas operativas hasta las 11.44 horas. Así se levantó Madrid dicho lunes después de que no dejara de nevar durante toda la noche. La Delegación del Gobierno en Madrid ordenó levantar el peaje de la autovía R-5, en los sentidos de entrada y salida de la ciudad, para evitar las retenciones en la carretera de Extremadura, tan afectada por la nevada, que se tardaban dos horas en recorrer los 13 kilómetros que separan Alcorcón de Madrid.