El reencuentro entre ambos fue tan
gélido como la temperatura que reinaba bajo las Torres Kío. El alcalde llegó primero, como casi siempre. Aguirre no llegó puntual, como casi siempre. La presidenta recibió el beso presto del alcalde, pero no se lo devolvió y se ocupó muy mucho de
cuidar las distancias durante el recorrido por las dársenas. Mientras una
turba de periodistas corría detrás de ambos entre pisotones y golpes, ninguno se acercó a los micrófonos. Aguirre, seria. Gallardón, mirando de reojo a los periodistas, riéndose entre dientes, se adelantaba unos metros.

l discurso de inauguración del primer edil duró más de lo debido mientras la presidenta del partido en Madrid
se pelaba de frío. Al concluir sus palabras, el micrófono recogió una frase que evidenciaba el estado actual de las cosas: "Me aplaudís para quitaros el frío, ¿no?", deslizaba Gallardón. Aguirre, tomando el relevo ante los micrófonos, pasaba en contrapartida a toda velocidad por la fórmula "queridísimo alcalde", que recitó a la velocidad del rayo.
Aguirre, pegada a Pepe Blanco
La escena se repitió en el acto que ambos compartieron inmediatamente después junto a José Blanco en las obras del
Cercanías a la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas. Salvado el primer trago en el acto anterior, la temperatura entre ambos subió algunos grados y se evidenció un intento de cordialidad. Ello no impidió que durante la mayor parte del recorrido subterráneo ni se atisbase un intento de acercarse a los medios o de contestar a las preguntas que la multitud de periodistas les lanzaba. La
ley del silencio se imponía. De nuevo Aguirre buscaba refugio donde más cómoda se siente y, con la nueva amistad que mantiene con Blanco,
se pegase al ministro socialista y dejase a Gallardón a su aire.

En los exteriores del túnel, antes de la llegada de Aguirre, Telemadrid Radio captaba este
curioso diálogo entre el portavoz de la oposición municipal, David Lucas, la portavoz socialista de la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez, la delegada del Gobierno, Amparo Valcarce, y el propio Gallardón, que asistía con una leve mueca y sin meter baza:
- Lucas (a Gallardón): "Pues siendo de distinto partido nos llevamos bien"
- Valcarce: "Y siendo del mismo partido, estupendamente"
- Menéndez: "Y eso en Madrid es muy extraño"
El horno
no está para bollos entre los dos dirigentes. El golpe asestado por la mano derecha del alcalde, Manuel Cobo, sobre Aguirre y sus hombres, está de momento impune, ya que el vicealcalde ha sido suspendido de militancia, sí, pero
sigue ejerciendo sus cargos con el respaldo de su jefe y sin que el presidente nacional del partido le haya obligado a disculparse o matizar sus acusaciones.