Gordo niega "precipitación" en la elección de candidatos para las elecciones de 2011
Por MDO/E.P.
martes 27 de octubre de 2009, 00:00h
Actualizado: 27/10/2009 19:31h
El coordinador general de IU-CM, Gregorio Gordo, negó este martes "precipitación alguna" en el proceso de elección de candidatos para la Comunidad y para los ayuntamientos de la región de cara a los comicios de 2011 tras recordar que el calendario propuesto es muy similar al de las últimas elecciones y que la única diferencia radica en un adelantamiento de "unos tres o cuatro meses".
El diputado autonómico declaró que la dirección regional aboga por iniciar el proceso inmediatamente -este jueves arranca para concluir, previsiblemente, el 11 de diciembre- "en virtud de una necesidad política" ya que cuanto más cerca están las elecciones "parece que es mucho más difícil" para la coalición de izquierdas el poder trasladar a la ciudadanía su posición política.
Todo apunta a que Ángel Pérez repetirá como cabeza de lista en el Ayuntamiento de Madrid mientras que Gordo podría ir de número uno por las autonómicas, lo que deja en el filo de la navaja a la actual portavoz de IU en la Asamblea, Inés Sabanés. La diputada declaró este lunes que no comparte el calendario y que eso influirá en sus decisiones. Preguntado por Sabanés, Gregorio Gordo dijo que con ella "no pasa absolutamente nada".
El diputado también tuvo palabras para el caso de espionaje que este lunes volvió a retomar el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo. Sobre la comisión, el diputado afirmó que "no sirvió de mucho, con el cerrojazo que se la dio en cinco minutos" y que lo único que se sacó en claro de ella fue "la brutal pelea interna del PP, en la que espías y espiados eran del mismo partido".
Éste es el mismo problema, como apuntó, que impera en Caja Madrid, donde algunos, los populares, "están al borde de la sangre". Dice que es muy difícil llegar a un consenso en la cuarta entidad financiera del país cuando "los primeros que deberían buscar el consenso son ellos mismos".
Gordo explicó que IU firmó el acuerdo de estabilidad con CC.OO de banca y asociaciones de impositores, que fue criticado por quienes luego acabaron firmándolo, al considerar que sería la "receta" más adecuada para la Caja. "Pero dijimos en todo momento que no íbamos a colaborar en aislar a nadie ni en ir contra nadie sino en buscar el más amplio acuerdo entre todas las partes representadas", sostuvo.