Esto será así gracias al acuerdo alcanzado este martes entre PP e IU para reformar el reglamento de la Cámara Autonómica mediante una Proposición de Ley y crear la figura del
'diputado no adscrito', con su acta y su escaño pero sin grupo ni ningún otro tipo de privilegio, ya sea despacho, secretaria, coche oficial o las jugosas subvenciones. El reglamento sí les otorga la posibilidad de tener voz y voto en el Pleno.
El PSOE rechazó votar a favor de la iniciativa del PP en la Mesa de la Asamblea no por no estar de acuerdo, según fuentes socialistas, sino para poner de manifiesto que Esperanza Aguirre ya prometió esta reforma
en 2003 tras el 'Tamayazo' y no la llevó a cabo. En la Junta de Portavoces, el grupo votó en contra de que la reforma se haga por vía de urgencia porque los propios diputados imputados aseguraron
renunciar a cualquier privilegio cuando presentaron su petición de salida del Grupo Popular y porque lo que desean es su salida completa. Maru Menéndez (PSOE), aseguró que van a hacer "todo lo que esté en nuestra mano" no sólo para que López Viejo, Bosch Tejedor y Martín Vasco no vayan al Grupo Mixto, "sino para que
no se sienten en esta Cámara". "Esperanza Aguirre se los trajo (a los imputados) y ella se los debe llevar", concluyó.
IU sí apoyó en cambio tanto la creación del diputado no adscrito como su tramitación urgente, a fin de que se discuta en la Asamblea durante el pleno del próximo jueves y esté aprobada en menos de un mes. La formación quiere aprovechar que se abre la reforma del reglamento para introducir varios cambios vitales según la formación para que la Asamblea sea más democrática. En concreto, Inés Sabanés propone que el presidente de una
comisión de investigación no pueda ser el partido investigado, que haya
dos plenos a la semana en lugar de uno, que la
presidenta de la Comunidad comparezca más veces ante la Cámara y que se
agilicen los plazos para controlar mejor la acción del Ejecutivo.
Los fantasmas del 'Tamayazo'
Con la creación de la figura del diputado no adscrito se evitará que se repita la situación que el Parlamento de los madrileños vivió en 2003. Entonces, los socialistas
Eduardo Tamayo y
María Teresa Sáez fueron expulsados del PSOE por no apoyar la investidura de su jefe de filas y ganador de las elecciones,
Rafael Simancas, que iba a gobernar en coalición con IU. Su abstención provocó que Esperanza Aguirre se proclamase presidenta con los únicos votos del PP, aunque la líder del PP decidió repetir las elecciones para dar legitimidad a su elección. Repudiados por los suyos, Tamayo y Sáez batallaron con informes jurídicos para formar el Grupo Mixto y lo consiguieron amparándose en que el reglamento de la Asamblea
daba lugar a interpretaciones. Con ello, además de tener represtación en los órganos de la Cámara, lograron
embolsarse las subvenciones correspondientes y lo sueldos de portavoz del grupo y portavoz adjunta.
La reforma, por tanto,
llega "tarde" a entender del PSOE, más aún, apuntan desde el grupo, cuando los imputados han estado "un año" sentándose en la bancada del PP a pesar de que algunas partes del sumario ya se conocían. IU está de acuerdo paro asegura que ahora es el momento de poner los medios para que esto
no se vuelva a repetir. El PP defiende los tiempos de su actuación alegando que, como explicaron fuentes de la formación a
Madridiario, una cosa era conocer "filtraciones interesadas" a medios de comunicación y otra muy distinta tener en las manos el sumario y
comprobar las graves acusaciones que se hacía a los diputados populares así como su documentación por parte de la Policía.