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Golpes 'duros y rápidos' a los virus

Golpes "duros y rápidos" a los virus

miércoles 30 de septiembre de 2009, 00:00h
A los virus y las bacterias hay que pegarles "fuerte y rápido", evitando que puedan extenderse y causar enfermedades imposibles de curar, es una de las consignas que tienen presentes los que dedican su trabajo a investigar sobre la salud y que se han reunido esta semana en el foro sobre el descubrimiento de nuevas herramientas para combatir enfermedades infecciosas.
Coordinado por el reconocido investigador del CSIC, Miguel Vicente, y organizado por la Funtación madri+d para el conocimiento y el Centro Nacional de Biotecnología en la Universidad Autónoma., el foro reveló este martes que a la comunidad científica le urge la necesidad de acabar con enfermedades que creíamos olvidadas y curadas pero que pueden resurgir gracias a un fenómeno creado por el propio ámbito de la medicina: los antibióticos.

“Todo el mundo está preocupado por las plantas transgénicas”, aseguraba en su conferencia José Luis Martínez, profesor de investigación del CSIC, “pero no nos preocupamos, sin embargo, por la contaminación constante a las que se exponen las plantas que comemos o la adicción de antibióticos”.

Para este profesor, es mucho más importante el riesgo que se corre al ingerir alimentos o líquidos potencialmente contaminados que consumiendo transgénicos sobre los que dijo que “no hay evidencias de que puedan afectar con bacterias al intestino”. El investigador mostró una foto del parque del Retiro, ambiente natural donde tenemos esas amenazas para nuestro organismo, bacterias que pueden reforzar a virus internos que aún no han actuado con genes de resistencia (refuerzos contra los antibióticos).

Viejas enfermedades
Los enemigos que preocupan a los investigadores no son nuevos (de hecho, apenas se mencionó a la gripe A), sino viejas enfermedades conocidas como la tuberculosis o la neumonía que son las más duras de batir desde hace siglos. Estas enfermedades fueron protagonistas en las presentaciones de los investigadores sobre los trabajos realizados por los equipos.  Los profesionales que trabajan para salvarnos la vida tienen buenos referentes. Las imágenes de Pasteur o de Fleming (representado en una vidriera de la catedral de Saint James de Londres), fueron a menudo incluidas en las diferentes exposiciones.

Hay enfermedades que actúan aprovechándose del debilitamiento de un enfermo, como la sepsis que es una de las principales casas de muerte en pacientes que se encuentran en estado crítico. Trinad Chakraborty, director del Instituto de Microbiología Médica en la Universidad Justus-Liebig de Alemania, mostró en el foro los avances para combatir esta enfermedad descubiertos a partir de análisis realizados que hasta el momento sirven para conocer un poco más esta infección, sobre todo sus causas.

La amenaza en casa
El mal uso de un antibiótico puede reforzar a una enfermedad que se creía vencida. Carlos Martín, catedrático de Microbiología de la Universidad de Zaragoza, señaló en el foro que las enfermedades más presentes hoy en día y que mayor número de vidas se cobran cada año son la tuberculosis, el sida y la malaria. Las enfermedades han evolucionado en el contacto con el hombre, y si no se mata a un virus por completo con el antibiótico, la enfermedad se refuerza acostumbrándose a él.

La vacuna definitiva para la tuberculosis no se ha encontrado todavía. Desde 1921 se usa la única que hasta el momento resulta efectiva, la BCG, aunque “hay un renovado optimismo” para encontrar una vacuna más efectiva en los laboratorios en poco tiempo. Pero este periodo, desde que surge una idea  hasta que termina convirtiéndose en medicamento puede durar de 12 a 24 años, empleándose siete millones de compuestos diferentes. Estos proyectos se logran gracias a la financiación de diferentes administraciones como la Comunidad de Madrid, el Ministerio o las ayudas de la Unión Europea (VII Programa Marco).

Y es que la investigación biomédica es un ‘micromundo’ sin fin, en el que todo está sujeto a las mutaciones, a continuos cambios de 'microvida'. “Es a partir de los años 80 cuando se empezó a detectar la expansión de la resistencia de los virus a los antibióticos”, señaló Miguel Vicente, quien es profesor de investigación en el CNB y coordinador del foro. Hay bacterias oportunistas, que ‘duermen’ en nuestro cuerpo trabajando por mantenernos sanos y en la ocasión precisa actúan como patógenos.

Ellas vencerán
El ambiente no es muy optimista en la comunidad científica. Mientras que la opinión pública vive preocupada por la gripe A, los investigadores creen que el combate no sólo hay que hacerlo ‘cubriéndose’ con vacunas, sino que es necesario desarrollar antibióticos que puedan dar ‘directos’ y 'buenos ‘ganchos’ a las enfermedades establecidas. El problema es que antibióticos que sólo se usan en hospitales y eran considerados “la última arma” contra patógenos están dejando de ser efectivos.

En el foro se puso de relieve que el problema es la variedad de bacterias, no que se asocien mejor o sean más inteligentes por mutar. "Nos creemos vencedores en algunos combates pero a la postre, sabemos que serán ellas las ganadoras”, sentenció Miguel Vicente.
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