Que echen a Franco del Ayuntamiento
domingo 28 de junio de 2009, 00:00h
Actualizado: 01/07/2009 14:18h
La memoria existe y ya no nos atormenta. Han pasado muchos años desde la desapareción del dictador Francisco Franco, Generalísimo de un Ejército Golpista y silente ante los antojos de un enano con la mente destrozada por alucinaciones repletas de sables, moros y mercenarios, y todavía su fatídico nombre aparece en el organigrama del Ayuntamiento de Madrid.
Parece ser que en los dorados años de su dictadura, algún demente y colega del psicópata del Palacio de El Pardo decidió nombrar al innombrable Alcalde Honorario e Hijo Adoptivo del Ayuntamiento de la capital de España -mejor rota que roja, decían hace muchos lustros algunos animales de la política-. Además, le dieron las medallas de Honor y de Oro de la Villa y Corte. Todo un homenaje al que arrasó la ciudad que, muchos años después de bombardearla, le premió con títulos llenos de sangre. Eso fue en 1964.
Ahora, más de cuarenta años después, cuando España ya no es una
asquerosa dictadura gobernada por indecentes, y el Ayuntamiento de Madrid es una institución democrática, IU pide retirar esos honores a Franco. El alcalde capitalino, Alberto Ruiz-Gallardón, tiene en sus manos que esta ignominia desaparezca, además de motivos personales para desposeer a tan maligno personaje de los títulos que se otorgó a sí mismo.
Su padre estuvo encerrado en los calabozos de lo que en su día fue la Dirección General de Seguridad, inundada de ratas torturadoras comandadas por personajes como Conesa, Sandokan y otros animales encargados de desposeer a sus detenidos de los derechos más elementales. Luego, esas mismas dependencias pasaron a ser sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, cuando el presidente del Gobierno regional era el hijo del que fue encerrado por revoltoso y amigo de los que fueron acusados de formar parte del contubernio de Munich, término peyorativo con el que el régimen franquista ridiculizó el IV Congreso del Movimiento Europeo, celebrado en la capital bávara en 1962, en plena oleada de huelgas mineras en Asturias.
Allí se reunieron más de cien políticos españoles de todas las tendencias opositoras al régimen franquista, excepto del Partido Comunista de España: monárquicos liberales, democristianos, socialistas, socialdemócratas, nacionalistas vascos y catalanes. El padre del actual alcalde fue detenido en Madrid antes de que a Franco le hiciesen el honor de convertirlo en alcalde de la ciudad que hoy exige que sea degradado y se le retiren las medallas que nunca debió obtener porque, además de joder la vida a los madrileños, poco más hizo por ella.
Y no porque se viola la Ley de la Memoria Histórica sino porque el sentido común obliga a deshacer lo que se hizo sin contar con los ciudadanos. La vuelta a la normalidad, solicitada por IU y apoyada por el PSM, no debe ocupar más tiempo a los ediles madrileños que el necesario para que el PP se quite la caspa y pueda peinarse sin que le quede ni un solo pelo de la pasada dictadura, que no sólo arremetió contra los rojos e hijos de los vencidos. Su obsesión era aniquilar a todos los que creían que Franco no era más que un maestro del crimen, la indecencia y el responsable del retraso político de una España que despertó en 1975 de una terrible pesadilla con la sana intención de desarrollar una Democracia que no permita premiar a sus verdugos.
Nino Olmeda
|
Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
|
|
|
|