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Hijos maltratadores: víctimas y verdugos

Hijos maltratadores: víctimas y verdugos

Por Celia G. Naranjo
miércoles 17 de junio de 2009, 00:00h
Actualizado: 18/06/2009 13:49h
La mitad de los menores que fueron internados en un centro por maltratar a sus padres 'mamaron' la violencia en su propia casa, según datos de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior.
Dicen que la violencia engendra violencia y, a la luz de los datos, parece ser cierto. Ese es, al menos, el caso de la mitad de los menores infractores que han sido internados en El Laurel, centro especializado en delitos de maltrato familiar ascendente, dependiente de la ARRMI y gestionado por Fundación Grupo Norte.

Los dos años de andadura del proyecto de violencia intrafamiliar de la Comunidad, que no contaba con precedentes ni en España ni en el mundo, han arrojado nueva luz sobre el fenómeno emergente de los hijos que maltratan a sus padres o a sus abuelos. Un 11,4 por ciento de los chicos que pasaron por este centro eran adoptados, dato "significativo", según recalcó Manuel Córdoba, su director, durante el monográfico 'Violencia en el contexto familiar: menores que agreden a sus padres'.

De los 76 jóvenes que en este tiempo han sido atendidos en El Laurel, la mitad había vivido situaciones de violencia en su propia casa, previa y al margen de la que ellos mismos acabaron ejerciendo contra sus progenitores. En más de la mitad de los casos, se trataba de maltrato del padre hacia la madre; en el 9 por ciento, de la madre hacia el padre; y en una de cada diez ocasiones existían agresiones mutuas entre los progenitores.

Es más, tres de cada diez chicos con antecedentes de violencia en sus casas habían sido las víctimas de los ataques. Estos habían sido infligidos por el padre en el 48 por ciento de los casos; por la madre en el 21 por ciento; y en un 5 por ciento de los casos, por ambos progenitores.

Peregrinación en busca de soluciones
Según los datos del programa de la ARRMI, el 71 por ciento de los chicos atendidos en el centro habían seguido un tratamiento psicológico previo, si bien casi todos ellos (el 68,5 por ciento) lo habían abandonado en el momento en que el juez impuso al menor la medida de internamiento. Ocho de cada diez habían tenido alguna vez contacto con los servicios sociales. "Estas familias suelen deambuular buscando una solución a sus problemas, pero suelen abandonar los proyectos en el momento en que se les pide mayor implicación", explicó Córdoba.

El director de El Laurel recordó que estos datos están recogidos sobre la muestra de los 76 menores que han pasado por El Laurel a lo largo de los dos años que lleva especializado en este tipo de delitos. "No incluyen los datos de los chicos internados por el mismo motivo en El Pinar II, centro que apoya a El Laurel en este programa cuando no quedan plazas en este último. Y, de todas formas, calculamos que solo llega a nosotros uno de cada diez casos que se dan en la región", concluyó Córdoba.
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