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Condenan a diez años de cárcel a un ex funcionario por homicidio

Condenan a diez años de cárcel a un ex funcionario por homicidio

Por MDO/E.P.
martes 21 de abril de 2009, 00:00h
Actualizado: 22/04/2009 13:13h
La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a diez años de prisión por un delito de homicidio a un ex funcionario interino de la Audiencia Nacional que mató a un joven rumano de un tiro que disparó desde su ventana en la madrugada de Año Nuevo de 2007 en el barrio de Pan Bendito, en Carabanchel, informaron este martes fuentes jurídicas.
La noche del crimen, Leonard Florín Mirón celebraba la Nochevieja con unos compatriotas en una casa situada en el número 8 de la plaza de la Rendición de Breda. Alrededor de las 3.45 horas, el joven se asomó a la ventana para fumarse un cigarro. De repente, recibió dos disparos, uno en el dedo meñique y otro le alacanzó el pulmón, y murió.

Un jurado popular declaró culpable de los hechos a Andrés B. G., de 36 años, un aficionado a las armas que guardaba en su casa varias escopetas. En una sentencia notificado este lunes, la Audiencia madrileña condena al homicida a diez años de prisión y a indemnizar con 70.000 euros a la familia de la víctima.

Pese a la pena impuesta, Andrés B. G. permanece en libertad provisional. Tanto la acusación particular como el fiscal han solicitado su ingreso en la cárcel, pero la presidenta del tribunal ha denegado la solicitud hasta que se resuelva el recurso interpuesto por su defensa y al estimar que no hay riesgo de fuga, según informó la letrada Cynthia Favero Ballestero, que defiende a la familia de Florín Mirón.

En el juicio, el condenado negó ser el autor del disparo que acabó con la vida del joven, alegando que el arma del calibre 22 con el que se perpetró el delito no era la suya porque esa misma noche se la robaron de su coche.

La investigación
Los agentes del Grupo V de Homicidios dieron con el presunto asesino tras un sondeo vecinal en el que averiguaron que un mes antes alguien había matado a un perro por sus ladridos en el portal de al lado de una forma similar. Así, la Policía pidió a la Guardia Civil que le informara sobre las personas con permiso de armas de ese bloque de pisos. De los vecinos, sólo dos tenían licencia, entre ellos Andrés B.G.

El acusado, cuyo padre es militar, tenía en su domicilio tres escopetas de diferentes calibres, una de ellas del 22. La Policía estudió la trayectoria de la bala que mató a la víctima y al perro, proviniendo del piso del acusado. Tras conseguir una orden de registro, los agentes inspeccionaron la vivienda del sospechoso, encontrando sólo dos de las tres escopetas. Ninguna de ellas era el arma homicida.
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