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El 'chalé adosado' de la Moncloa

El 'chalé adosado' de la Moncloa

domingo 12 de abril de 2009, 00:00h
Ochocientos kilómetros a pie, 23 días de camino y un mes de espera a las puertas de la Moncloa. El pasado 18 de febrero Antonio García Liarte y José Sánchez Muñoz, ambos trabajadores en paro, partieron de la localidad barcelonesa de Manresa “con lo puesto” pero con un objetivo muy claro: ser recibidos por el presidente del Gobierno y preguntarle, en persona, “por qué no llegan” las ayudas a las víctimas de la crisis.

A principios de noviembre del pasado año, Antonio García trabajaba en el sector del metal, para la empresa de automoción SEAT. Pero la multinacional decidió despedirle y se agravaron sus problemas. “El paro no me daba para pagar todos los gastos, o pagaba la hipoteca o pagaba los préstamos- explica- mientras tanto, se me acumulaban las deudas y los intereses.”

Desesperado, pidió al banco una unificación de créditos a la que la entidad se negó. Al preguntar al director de la sucursal dónde habían quedado las ayudas concedidas por el Gobierno, recibió una respuesta contundente: “Vaya usted a Moncloa a pedirlas”. Dicho y hecho. Veintitrés días después y con ochocientos kilómetros en la planta de sus pies, Antonio García y su amigo José Sánchez, que antes trabajaba en el prefabricado de hormigón, comenzaban su acampada frente a la sede del Gobierno nacional.

Por el camino sufrieron toda clase de vicisitudes- tormentas de nieve en Molina de Aragón, jornadas de calor extremo, negativas de ayuda y solidaridad vecinal- y cuando alcanzaron su destino habían transformado el sentido de su protesta. “Conocimos gente que tenía graves problemas tanto a nivel particular como a nivel de la pequeña y mediana empresa, ganaderos, agricultores…Queremos erigirnos como portavoces de los problemas que tiene esta gente a la que nadie escucha, especialmente en los pueblos pequeños”, asegura García.

Según estos dos trabajadores, su protesta está exenta de política. Antonio García asegura que tan sólo reivindican el fin de la precariedad laboral y que “las ayudas puestas en marcha por el Gobierno se cumplan”. Su compañero insiste en que los Planes del ICO o las ayudas de los bancos no llegan a las pequeñas y medianas empresas en dificultades. “Los empresarios endeudados, a punto de ser embargados, no pueden optar a las ayudas del ICO”, afirma Sánchez.

Para exponer sus peticiones enviaron varios fax y correos electrónicos a la Casa Real y a José Luís Rodríguez-Zapatero. La jefa de la Secretaría de Despacho de Casa Real contestó, en un documento que pudo consultar Madridiario- que la Casa carecía de “recursos económico-presupuestarios” para atender su petición.

En cuanto a la propia Presidencia de Gobierno, según relata José Sánchez, 18 días después del inicio de su acampada, tres trabajadores de Atención al Ciudadano se acercaron a su tienda para defender la gestión del Gobierno e instalarles a abandonar la protesta “para no crear alarma social”. “Nos preguntaron que si no habíamos conseguido ya suficiente con salir en los medios, como si nuestro único objetivo fuera un minuto de gloria”, añade Sánchez. Por otro lado, se niegan a que los sindicatos UGT y CCOO –a los que el propio Sánchez ha pertenecido- participen en su protesta, ya que consideran que “cobran del Gobierno” y no van a defender los derechos de los trabajadores.

Por el momento, ambos pretenden “aguantar todo el tiempo posible” en su 'chalé adosado’ a las puertas de la Moncloa. Han recogido cerca de 2.200 firmas, se mantienen gracias a la comida que les proporcionan los vecinos –“no aceptamos dinero”, recalca García- e incluso han aumentado sus éfectivos’ con Javier, un ex autónomo que lleva 15 días compartiendo su tienda. Aún así, aseguran sentir preocupación por la “apatía” con que los trabajadores están acogiendo “el recorte de sus derechos”. “Que con tanta gente con problemas no haya más protestas en la calle, es un buen triunfo para cualquier gobierno”, concluye Sánchez.

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