lunes 30 de marzo de 2009, 00:00h
Actualizado: 03/04/2009 09:15h
Es la frase que se dicen los niños chicos cuando se pelean y dejan de hablarse. "No te ajunto". Y así están, de morros, espalda contra espalda, hasta que se les pasa. Algo parecido es lo que padece ahora el PSOE, disgustado -y con razón- con el Partido Popular por el cierre en falso -¿o tal vez lo falso fue su apertura?- de la comisión de supuesta investigación sobre el presunto espionaje en la -esta sí, real- Comunidad Autónoma de Madrid. El enfado es lógico: marearon la perdiz durante tres o cuatro semanas para dar el caso por cerrado con un golpe de rodillo. Pero lo inconsecuente es la pataleta posterior. Primero, por inoportuna; luego, por el mal final que suelen tener estas "cuestiones de honor".
Digo inoportuna porque ni al que asó la manteca se le ocurre dar un plantón institucional el día en que se va a recordar a las víctimas del más sangriento de los atentados que hemos sufrido en este Madrid doliente. Y en cuanto al final, nunca está claro cómo terminar con estos "plantes". Sólo hay que mirar los dos casos más recientes, ambos protagonizados por el PP. En el primero, la negativa a acudir a los medios del grupo Prisa finalizó volviendo a aparecer en tertulias y entrevistas de El País y la SER meses después un poco a lo tonto, como si no hubiera ocurrido nada.
El segundo es más grave: se trata del plante institucional que también el PP lleva a cabo en el seno de la Federación de Municipios y Provincias, como protesta por unas declaraciones muy desafortunadas de su presidente y alcalde de Getafe, Pedro Castro. La pelea con Castro por aquello que dijo -lo de que los votantes del PP eran gilís, más o menos- ha dejado en suspenso una muy avanzada negociación por la financiación local, en la que por una vez, los alcaldes -de todos los colores- se habían puesto de acuerdo para exigir unos mínimos al Gobierno central. Pues bien, el plante se sigue haciendo, pero de la financiación nunca más se supo: la fuerza de los alcaldes unidos se fue por los agujeros que abrió la riña PP-PSOE. Para desgracia de todos los municipios y de sus administrados, y también de las pequeñas y medianas empresas que viven casi en exclusiva de ser proveedores de estas instituciones, y que están pasando las de Caín para conseguir cobrar una factura.