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¿Cuánto vale la salud de los vecinos de Valdemoro?

Por Rafael Díaz Ruiz
domingo 22 de marzo de 2009, 00:00h
Desde el pasado mes de diciembre, los vecinos del barrio del Hospital (UDE Oeste-Norte) de Valdemoro estamos en pie de guerra. El motivo es que están construyendo una subestación eléctrica a escasa distancia de las viviendas, de dos colegios, de una residencia de ancianos municipal y del Hospital Infanta Elena. Es irracional que una actividad industrial clasificada por la Administración como peligrosa se sitúe en un barrio residencial. La propia Organización Mundial de la Salud advierte del riesgo de situar estas instalaciones en núcleo poblado.

En resumen, una subestación blindada presenta numerosos inconvenientes: desde los ruidos permanentes hasta el empleo de sustancias tóxicas como el hexafluoruro de azufre para su aislamiento. Y ¿por qué se aíslan? Porque generan unos campos electromagnéticos que aumentan la incidencia de leucemia infantil, distintos tipos de cáncer e incluso alzhéimer.

Como es lógico, nos dirigimos al Ayuntamiento, que facilitó varias reuniones con el director general de Industria de la Comunidad de Madrid e Iberdrola. En un primer momento, las obras se pararon durante nueve días, pero, después, se reiniciaron a un ritmo frenético. El Ayuntamiento propuso dos nuevos emplazamientos para su reubicación, preocupado quizá por las más de 5000 firmas recogidas contra la actual ubicación. Sin embargo, en la última reunión, el 27 de enero, descubrimos con sorpresa que el consistorio no estaba dispuesto a asumir el coste de las opciones por él propuestas. ¿Por qué se ofrecieron, entonces?

Ahora bien, hace menos de un año, otros vecinos de Valdemoro (barrio del Restón) lograron la paralización y reubicación, por dos veces, de otra subestación eléctrica. ¿Cuál es la diferencia entre ambos casos? ¿No existían sobrecostes en aquella ocasión? ¿Hay vecinos de primera y de segunda en el municipio de Valdemoro? El Concejal de Urbanismo, en declaraciones a la prensa, afirmó: “no podemos parar una obra que tiene todos los permisos y cumple todos los requisitos legales. Si lo hiciéramos, estaríamos cometiendo un delito de prevaricación”.

Si están en regla, ¿dónde está el estudio de impacto ambiental de actividades que se le pidió el 30 de diciembre pasado? Por otra parte, ¿cabe pensar que las obras que se pararon en el mes de marzo de 2008 en el Restón no tenían todos los permisos en regla? ¿Admitiría el Concejal que se podría haber cometido un delito de prevaricación en aquel momento? Un ayuntamiento que tiene que enfrentarse al mismo problema dos veces en menos de un año, hace dudar de su capacidad de planificación urbanística. Que no se deje de hacer lo justo porque no hay dinero mientras se destinan 3,6 millones de euros del Fondo Estatal de Inversión Local para hacer un parque.

Rafael Díaz Ruiz
Presidente de Avudev (Asociación de Vecinos UDE Valdemoro)
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