La Casa de la Moneda acoge una retrospectiva de Valentín Kovatchev
Por MDO/Efe
martes 10 de febrero de 2009, 00:00h
Actualizado: 11/02/2009 16:29h
El artista búlgaro instalado en España Valentín Kovatchev es objeto de una amplia retrospectiva en el Museo de la Casa de la Moneda. A través de 135 obras se recorren los últimos cincuenta años de su vida y queda patente su apuesta por "el mágico mundo del grabado".
Desde el miércoles y hasta el 8 de marzo podrá verse la 'Exposición Retrospectiva 1959-2009 de Valentín Kovatchev', de la que es comisaria Rosario Escobar, esposa del artista. Escobar ha buscado "lo más significativo de las distintas etapas de su obra", incluyendo su central dedicación al grabado, pero también los dibujos y pinturas de sus inicios y de los últimos años cuando, sin olvidar el grabado, ha vuelto al uso de esas técnicas.
La retrospectiva de Kovatchev (Sofía, 1953), magistral grabador, recoge una obra cuyo origen fue, en cierto modo, ajeno a él, ya que, como explica Rosario Escobar, al descubrir en el Ejército que era daltónico "no pudo matricularse en pintura y eligió estudiar grabado". Rosario Escobar divide la obra de Kovatchev en dos etapas claras: una primera realizada en Bulgaria y la segunda en España, donde se instaló en 1992. De la primera destacan sus series dedicadas a Herman Hesse o la titulada "De pájaros y hombres", "inspirada en los inventos de Leonardo Da Vinci".
A principios de los 90 el régimen comunista convirtió a Kovatchev en un "artista marcado". Pero una galerista alemana fascinada por su obra le ofreció exponer, primero en Hamburgo, y más tarde por toda Europa, momento en que el artista se instaló en España. Centrado totalmente en el grabado, continuó con sus series. La primera, "Anatomía del Toro Salvaje", refleja "su pasión por este animal bravío", según Escobar. Le seguirían otros grupos de grabados "claramente marcados por España", como los dedicados a Manolete, Picasso o Dalí, además de varias Meninas.
Cuando, en 2007, Bulgaria entra en la Unión Europea, Valentín decidió ejecutar una obra que uniera "espiritualmente a sus dos patrias", y de ahí salió, por ejemplo, la serie "Don Quijote y el alma búlgara".