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IU pide que el consejero de explicaciones convincentes o que dimita

Granados acepta someterse a una comisión de investigación sobre los supuestos espías

Granados acepta someterse a una comisión de investigación sobre los supuestos espías

viernes 30 de enero de 2009, 00:00h
Francisco Granados, acepta sin paliativos someterse a una comisión de investigación con tal de demostrar que no ha “ordenado, ni amparado, ni conocido jamás” la existencia de un equipo de espías supuestamente bajo su mando e integrada en la estructura de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior.
Aunque no pone la mano en el fuego porque fuera de su control se haya producido algún hecho delictivo, el consejero aseguró este viernes ante la Comisión de Interior de la Asamblea de Madrid que ni él en persona, ni el gobierno regional en su conjunto, ni ningún miembro de su departamento -por la información que tiene hasta el momento- tiene nada que ver con los hechos que se le imputan desde hace semanas en los medios de comunicación: “La semana en que surgieron las informaciones ordené a Secretaria General Técnica [Mar Pérez Merino], que actúa como fedataria, que abriese un información reservada sobre esta cuestión. Se entrevistó a todos altos cargos relacionados con la Dirección General y a los asesores y personal eventual que aparece o se insinua que tiene alguna relevacia en este asunto. Por supuesto hubo una comprobación por si hubiese facturas, pluses de nocturnidad, viajes u horas extras que apuntalasen o establezcan duda sobre lo que se haya producido en la Consejería. Todas esas indagaciones y las comprobaciones de las informaciones contenidas en la información reservada han sido absolutamente negativas”.

Las funciones reales de Peña
El responsable de Interior afirmó que la estructura y las competencias de la polémica Dirección General de Seguridad e Interior -heredadas de Leguina y Gallardón, recordó- tienen como misiones “la supervisión de los contratos de seguridad, la intervención en posibles incidencias, la elaboración de planes de seguridad en edificios de la Comunidad y domicilios de altos cargos”.

Además, de estas y citando el convenio colectivo firmado en época de Joaquín Leguina, se incluyen “la vigilancia, la contravigilancia de personas y las avanzadas [reconocer un lugar que será visitado]”. Atacando el origen de la hipotética red de espías, recalcó que el asesor de seguridad Marcos Peña participa “en la elaboración informes” sobre estas instalaciones y domicilios y realiza “contravigilancia” y “vigilancias estáticas” siempre por motivos de seguridad a los miembros del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Todo esto, sentenció, no incluye en ningún caso hacer informes sobre la vida pública o privada, realizar seguimientos u obtener documentos privados de ningún cargo público, tal y como dio por cierto y probado que sí le ha sucedido al vicepresidente regional, Ignacio González.

Comisión inútil
Granados se sometió a petición propia al control del resto de grupos parlamentarios, que le acusaron antes y después de la comisión de no dar explicaciones satisfactorias. A estos les pidió “mantener la presunción de inocencia”, dado que el periodista de El País que desveló las informaciones “ha dicho que no acusa a nadie [incluida Esperanza aguirre y sus consejeros] de ordenar y ni si quiera de conocer” la supuesta trama, pero ni PSOE ni IU se dieron por satisfechos.

Según la socialista Encarnación Mota , de la propia estructura de la Consejería se desprende “una estructura que parece un equipo de seguridad paralelo” y acusó a Granados de “intenta confundir asesores con técnicos, y no es lo mismo”. “Si todo es una gran mentira, ¿por qué no se ha querellado contra el periódico que lo ha publicado?”, recalcó. Inés Sabanés, portavoz de IU, fue más allá y preguntó a Granados si “¿puede sostener con luz y taquígrafos, aquí, que nadie de su consejería adscrito o relacionado ha hecho tareas de expedientes o espionaje sin control? ¿Si hubo espionaje al señor González, por qué no se detectó con ese equipo?”.

Para el PSOE, el encuentro de este viernes fue completamente inútil. Tomás Gómez, de nuevo en los pasillos de la Asamblea tras la polémica sobre su entrada, censuró que “en ningún momento ha sido capaz de decir el consejero alto y claro si alguien adscrito a su consejería, aunque no sea por orden directa suya, ha podido intervenir en la trama de espionaje. No ha contestado y portanto la comisión de investigación es imprescindible e imparable”. Según Inés Sabanés, o Granados da explicaciones “o dimite”.

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