La exposición 'Tesoros Sumergidos de Egipto' echa el cierre este miércoles
Por MDO/E.P.
martes 30 de diciembre de 2008, 00:00h
Actualizado: 31/12/2008 12:32h
La exposición 'Tesoros Sumergidos de Egipto' cerrará este miércoles sus puertas definitivamente en Madrid, tras haber permanecido expuesta más de ocho meses en el Matadero de Legazpi, por donde han pasado más de 300.000 personas.
La muestra fue inaugurada el pasado 15 de abril y, aunque en principio la muestra debía clausurarse el 28 de septiembre, los organizadores decidieron ampliarla primero hasta el 15 de noviembre y, después, hasta final de año. Además, en la recta final de su permanencia en la capital española los organizadores de la muestra han estado ofreciendo, de lunes a viernes, una entrada gratuita por cada una que se compre en taquilla.
Duante estos ocho meses se han eshibido más de 500 piezas del imperio egipcio rescatadas del subsuelo acuático por el equipo del arqueólogo Franck Goddio y entre las que se encuentran estatuas de unos seis metros de altura y figuras que cuentan con más de 2.000 años de historia.
La exposición, que ya ha pasado por Bonn, Londres y Berlín, se ha situado durante su estancia en Madrid en una nave de más de 4.700 metros cuadrados rehabilitada ex profeso para ella y cedida por el Ayuntamiento de la capital a la Fundación Hilti, organizadora del evento junto con el Instituto Européen d'Archéologie Sous-Marine.
La estatua más alta de Egipto
El recorrido abarca cronológicamente los períodos de las últimas dinastías faraónicas de las épocas Ptolemaica, Romana y Bizantina, y hasta los inicios de la Islámica, dado que se extiende a lo largo de 1.500 años de la historia del antiguo Egipto, desde el año 700 a.C. hasta el 800 d.C..
Entre las piezas de esta exposición, que representa una "hazaña arqueológica equiparable al descubrimiento de Pompeya", según el director del Martin-Gropius-Bau de Berlín, Gereon Sievernich, destaca la estatua más alta hasta ahora descubierta en Egipto, la del dios de la crecida del Nilo y símbolo de fertilidad y abundancia, Hapi, que tiene unos 2.000 años de antigüedad y rivaliza con las colosales esculturas de granito rosa de un rey y una reina, con más de cinco metros de altura cada una.