Representantes de Ampa del IES Mirasierra se quejaron a Aguirre por el derribo del centro
Por MDO/E.P.
jueves 11 de diciembre de 2008, 00:00h
Actualizado: 11/12/2008 23:41h
Los representantes de la Asociación de Padres del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Mirasierra del distrito madrileño de Fuencarral trasladaron jueves cara a cara a la presidenta regional, Esperanza Aguirre, sus quejas por el derribo del centro como consecuencia de la llegada del Metro a la zona y protestaron por los perjuicios que las obras pueden llegar a ocasionar a los menores que seguirán asistiendo a clase en el colegio aledaño
A las puertas del hemiciclo del Parlamento madrileño, unos minutos antes de que comenzara la sesión del Pleno de la Cámara, la representante del Ampa del centro de Fuencarral, Mar Coloma, acompañada por la portavoz socialista en la Cámara, Maru Menéndez, criticó que se vaya a destruir un centro y sobre todo, las malas consecuencias de las obras para los niños que se van a seguri asistiendo a clase en el colegio situado en las inmediaciones.
Por su parte, Aguirre afirmó que lo que está planeado es "permitir que se haga la estación de Metro y mientras tanto, llevar a los niños a otro colegio" y continuó diciendo que en el momento en el que se finalice la obra "vuelven los niños al mismo sitio que estaban".
"Todos los vecinos quieren la estación ahí, porque de otro modo no da servicio a Mirasierra, y al querer la estación ahí y necesitar para esa estación cien metros en línea recta y plana era necesario afectar a una parte pequeñita del instituto", explicó la presidenta, que añadió que "como hay que construir otro instituto para el nuevo desarrollo se pensó llevar a los niños ahí un año y en el momento que se termine la estación, que vuelvan".
Por su parte, desde el Ampa señalaron que en principio la boca de Metro iba a tocar sólo el aparcamiento, a lo que la presidenta respondió señalando que los vecinos "no quieren hacer la obra con los niños ahí por una cuestión de peligrosidad". Asimismo, a las quejas sobre los niños que vanyan seguir asistiendo a clase en el colegio que se encuentra pegado al instituto, Aguirre indicó que "eso se puede vallar y tapiar" y que "no hay ningún problema de seguridad".
Tras discutir sobre si las condiciones de salud son las óptimas para que los niños sigan asistiendo a clase a pesar de las obras, la presidenta transmitió a los representantes del Ampa que hablarían después del Pleno ya que en esos momentos tenía que entrar en el Hemiciclo para la sesión de control.