Un taxista habla en la Moncloa con Zapatero de economía
Por MDO/Efe
lunes 20 de octubre de 2008, 00:00h
Actualizado: 21/10/2008 14:20h
José Antonio Moreno, un taxista de la capital, ha sido protagonista por un día al trasladar al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, hasta su reunión con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Palacio de la Mocloa. Revilla presentó al conductor el jefe del Ejecutivo y los dos charlaron durante un par de minutos sobre economía.
Zapatero, tras saludar con un apretón de manos al taxista, le preguntó "cómo le iba la vida" y si había bajado su trabajo como consecuencia de la crisis, a lo que José Antonio Moreno le respondió diciendo que había compensado el descenso de clientes "echando más horas".
Moreno explicó esta charla a los periodistas antes de abandonar el Palacio de la Moncloa con un paquete de anchoas, miel y sobaos que momentos antes le había regalado Revilla, a quien calificó de una persona "impresionante" y "encantadora".
Según explicó el presidente de Cantabria (en la imagen), hubo un sorteo entre los taxistas para llevarle a la Moncloa ya que siempre obsequia con algunos productos típicos de su región. "Es un detalluco", afirmó.
Revilla comentó además que el taxista que este lunes le llevó hasta la Moncloa "estuvo esperando en la parada de taxis del hotel desde las 9.00 horas". El presidente autonómico quiso comentar además que sus viajes en taxi "no son una pose", sino un método de viajar seguro y apropiado para él, que viaja "sin la parafernalia de asesores".
Sobre su costumbre de obsequiar con productos cántabros, dijo que es algo típico en su pueblo, y como él es de pueblo, le gusta traer cosas que no se comen en la capital. El presidente cántabro destacó también las coincidencias entre el Rey y Zapatero en gustos gastronómicos, porque "a ambos les encantan los quesos, los sobaos y las anchoas".
"Zapatero es muy simpático"
Moreno aseguró que Jose Luis Rodríguez Zapatero es "muy simpático", le "transmitió mucha tranquilidad" y que le sorprendió mucho la naturalidad con la que se dirigió a él.
Moreno, quien confesó que le da bastante igual la política y que no simpatiza con ningún partido en concreto, insistió en que fue tal la naturalidad y tranquilidad que le transmitió Zapatero que la conversación se le pasó muy rápido: "Creía que no había llegado ni a un minuto y todo el mundo me dice que he estado 4 ó 5", y subrayó que estaba más nervioso "por toda la prensa que por el presidente".
El taxista explicó que cuando sacaba las bolsas que le había dado el presidente de Cantabria del maletero, se encontró cara a cara con Zapatero, quien le tendió la mano, y le preguntó por su nombre, edad, si estaba casado y si tenía hijos.
Moreno explicó al presidente que se casó hace poco y que fue a pasar su luna de miel precisamente a Cantabria, para orgullo de Revilla.
El presidente de Gobierno se interesó después por la situación actual de los taxistas y preguntó a Moreno "cómo iba el negocio", a lo que éste respondió que había bajado mucho el trabajo y que no quedaba más remedio que "echarle muchas horas".
Moreno dijo que el presidente se quedó entonces pensativo y añadió "me imagino", hizo un gesto con la cabeza, y quiso cambiar de tema enseguida.
"Ni me lo podía imaginar que iba a llevar al presidente de una comunidad autónoma y menos aún que iba a conocer al presidente del Gobierno", a pesar que durante el trayecto desde el hotel Miguel Ángel hasta el Palacio de la Moncloa donde tuvo lugar la reunión, Revilla ya le había dicho que se lo iba a presentar, explicó.
Lo que más le sorprendió al taxista fue el trato: "creía que iba a ser lo típico de tender la mano y no dignarse a hablarme", y sin embargo en un momento Zapatero le hablaba sólo a él, ante la mirada del presidente cántabro, añadió.
Moreno aseguró que el presidente del Ejecutivo decidió tener un detalle con él al darle la mitad de los sobaos, la miel y las anchoas que Revilla le había traído al presidente.
Sobre el presidente autonómico, el taxista declaró que es "una persona magnífica y súper natural", que estuvieron hablando de fútbol casi todo el trayecto y que aunque el taxímetro marcaba unos 11 euros, Revilla le pagó 20.