Este sábado se celebra el Día Internacional de los Museos, una fecha en la que se pone en valor la labor de los museos para el beneficio de la sociedad y la cultura. El objetivo de este día, que tuvo su primera edición en 1977, es concienciar sobre el valor de las instituciones museísticas como un medio para el intercambio social y cultural, la comprensión mutua, la colaboración y la paz. Cada 18 de mayo se organizan eventos y actividades para celebrar este día con la colaboración de numerosas pinacotecas. En 2024 esta iniciativa lleva por lema 'Museos para la educación y la investigación', que pretende subrayar la importancia de los museos como instituciones educativas dinámicas que fomentan el aprendizaje, el descubrimiento y la comprensión cultural. Y en Madrid, la entrada a muchas pinacotecas es gratuita.
Aprovechado esta fecha tan especial, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, junto con Quirónsalud y la Universidad Rey Juan Carlos ha puesto en marcha esta semana el proyecto ‘Emociones a través del arte’, una investigación pionera que busca descubrir las emociones que producen de forma inconsciente las obras de arte en las personas que las observan y de qué manera pueden estas influir en los beneficios para la salud.
Cuando esta investigación fue planteada por el museo en 2020, la pandemia frenó, de manera brusca, el proyecto, un trabajo que se retomó gracias a la financiación externa que tanto Quirón como la Universidad Rey Juan Carlos aportaron al estudio. Una iniciativa pionera en el estudio de la neurología ligada al arte pictórico y que pretende conseguir identificar las emociones predominantes que producen más 300 obras en una muestra de un centenar de personas.
Alejandra Queizán, responsable de Patrocinio, mecenazgo y Programa de Amigos del Museo Thyssen-Bornemisza, explica a Madridiario cómo será el proceso de esta investigación, un proyecto que comenzará en junio con un "pre-test" de entre 10 a 20 personas: "Se centrará en grupos de interés de Quirónsalud, entre los que se contará con pacientes, profesionales, médicos o empleados". Tras esta fase, el experimento final se realizará en septiembre con una muestra de 100 personas: "Lanzaremos un comunicado a través de de los canales de Quirónsalud para la gente que quiera colaborar y seleccionaremos los candidatos de manera variada teniendo en cuenta sexo y edad".
Para la elección de cuadros, Queizán expone que se partirá de un total de 800 obras: " Los cuadros han sido elegidos por los conservadores de arte y presentan una cronología variada entre en siglo XIII y el siglo XX. Queremos que representen diferentes escenas y estilos, y también hemos incluido muchas obras hechas por mujeres, ya que una de nuestras líneas estratégicas es poner en valor la obra de ellas".
En cuanto a las técnicas utilizadas para la obtención y recopilación de datos, esta iniciativa ha contado con la colaboración de Ana Reyes y Rebeca Antolín, investigadoras de Ciencias Sociales y expertas en neuromarketing, que recogerán los resultados mediante "una cámara que agrupará las expresiones faciales y las codificará con un algoritmo que funciona con cientos de millones de imágenes y de emociones que codifica, en tiempo real, los movimientos de la cara de la persona ,la microsudoración, que se genera ante una emoción y que se medirá mediante un dispositivo colocado en la mano, y el eyetracking, un aparato que analiza los movimientos oculares por el cuadro para ver de manera más exacta en qué se centra esa persona".
Ana Reyes, además, ha indicado que las obras se mostrarán con calidad elevada en una pantalla de ordenador para "aislar otros estímulos que puedan producir emociones en las personas cuando están en el propio museo". La investigadora también ha explicado la existencia de unos cuestionarios que se tendrán que realizar antes del experimento: "Con equipos de análisis biométrico se ha hecho un cuestionario donde se pide a la persona que clasifique lo que siente para que, de esta manera, el análisis de las emociones sea más claro y la emoción de la que se parte no interfiera en los resultados".
Con toda esta información, y tras analizar los resultados, Queizán explica que se realizará una "categorización de las emociones" con las que se llevará a cabo un desarrollo web potenciado con inteligencia artificial en el cual "se mostrará una rueda de emociones para que, por cada emoción, se genere una galería específica de cuadros en la que las personas puedan meterse teniendo en cuenta su estado de ánimo o el tipo de obras que quieran ver".
"Creemos en el poder sanador del arte"
De cara a finalizar el estudio, los responsables han pensado en la organización de una exposición: "Vamos a finalizar el proyecto con una muestra en la que seleccionemos los cuadros que produzcan las emociones más positivas y, con ellas, haremos una exposición itinerante por diferentes hospitales de Qurónsalud porque creemos en el poder sanador del arte".
Este proyecto, además, se quiere cerrar mediante un documental, una pieza que "permita conoces el paso a paso de la investigación y consiga meterse en las entrañas del museo" afirma la responsable de patrocinio.
En cuanto a la pregunta de si este experimento tendrá resultados parecidos a los que hasta ahora se han realizado en artes como la música y sus efectos en la salud mental, Reyes ha mencionado "el poder transformador que tiene el arte" y el impacto que este genera en las personas: "El arte es algo que influye en nuestra vida cotidiana y en nuestro día a día y que tiene diferentes manifestaciones, puede ser música, puede ser arquitectura y, en este caso, son obras de arte".
"Está siendo un proceso en el que estamos aprendiendo todos y en el que no paramos de aportar cada uno por nuestra parte, con nuestros recursos y con nuestras ideas. Este es el ejemplo perfecto de colaboración pública", comenta Queizán orgullosa del proyecto. Una investigación nunca antes vista que obtendrá sus resultados el año que viene y que pretende revolucionar el mundo del arte y la salud.