SAN ISIDRO
05/06/2019@08:56:13
Momentos de terrible angustia se pasaron en los tendidos cuando el tercer toro de la tarde, cornalón y astifino, metió uno de sus pitones en el chaleco de Tomás Campos durante varios larguísimos segundos. Por fortuna, no le hirió y el chaval siguió porfiando ante el burel -que ya se lo había colgado del glúteo minutos antes igualmente sin herirle (foto)-, con un auténtico derroche de testosterona que impresionó al cotarro en un festejo en el que el flojo encierro de Las Ramblas poco permitió a la terna, sobre todo a Morenito de Aranda, con un lote infumable. Con una excepción, el bravo y encastado segundo, que se le fue a Juan del Álamo sin el triunfo que le ofrecía el bicorne.